3 feb. 2015

LA PANTERA DE GARRAS AZULES




Solitaria,
hollando la margen del Guainía
olfateo al venado
En la cama se contorneaba
tratando de convertir
la sábana en piel
Se detuvo
penetró con su mirada
las malangas, ya era un objetivo
Se incorporó desorientada
estaban encendidos sus ojos,
era pantera


Su pensamiento se borró,
acelerando su latir,
vibraba el clítoris, cascabel
Los belfos parecían ventosas
La carne nerviosa del venado
la presentía, la suya también,
sus pezones erguidos,
el sudor y las esencias del amor

Arqueada la osamenta,
comenzó a girar en contra del viento,
Pintaba de azul las uñas de sus pies
y su mente estaba fija en él
Era el arco y la flecha certera
que partiría a la temblorosa criatura
Era la irresistible hembra
que sabía y se deleitaba con su agonía

Excitada palpitaba,
en sus fauces todavía
la aorta del cérvido latía
Extendida sobre la alfombra
la recorría el éxtasis de lo consumado
La noche era una pantera negra
hambre y sexo sus garras azules.

 Juan David Porras Santana