3 feb. 2015

EL SENSIBLE OÍDO DE EVA




          
Su complicidad en los intrusos
juegos infantiles terminó
Ese día que la sangre y su química,
Le dieron un susto y un empujón
Era una hembra pero quería
ser una exótica princesa
Lo que le sucedía era tan brutal
que jamás lo acepto


Había un mandato que el universo
le supo dar: seleccionar
Que difícil conciliar ganas con razones,
para eso estaban aquí
Los hombres sabíamos de ganas
y descubrimos en su oído la clave
La princesa necesitaba esculpir
desde la barbarie y lo dejó al susurro

Todo en ella es una planta carnívora
que se activa con el sonido
Las palabras, la música, el latido,
la respiración, cuero de tambor
Somos esencia de una secreta
comunión entre el sonido y su útero
Un cazador que se repite en sus presas
y éstas incólumes lo devoran
Porque lo instintivo esta princesa
lo domesticó, ahora se llama amor.
                                                                  
                                                       Juan David Porras Santana