21 feb. 2015

EL SILENCIO QUE LO CONTENÍA TODO


No existe nada más interesante que la conversación
de dos amantes que permanecen callados.
AchileTournier
Nunca llegaron a articular
la fonética de la palabra
Su amor se gestó con tinta
y largos tragos de silencio
Al principio las cartas de amor
eran largas,
complejas e inconducentes
Luego se fueron adelgazando
y alcanzando
la elementalidad de un zafiro
Hasta terminar desapareciendo
por pleonásticas
¿Para qué repetir tanto la palabra amor?
Será acaso una muletilla
para reforzar lo que no se siente
Una invocación al más allá
para insuflar al corazón
de lo que carace
o simplemente esquivar
al pánico de lo inexistente
Optaron por ejercer el silencio,
la forma más primitiva de comunicación
mucho antes del vientre , dónde los latidos
te enseñan a sincronizar la mente
No era lo que ellos querían,
por el contrario
estaban seguros de que era más
lo que no estaba en las palabras
lo que les insinuaba el ritmo
o la altura del sonido
Era el abrumador silencio eterno
Ejercitaron su amor
tratando de adivinar
Lo que el otro pensaba,
bostezo e insulto
al magnánimo y omnicomprensivo silencio
Como el todo y la nada,
categorías opuestas
Intuyeron que detrás
del silencio estaba
muy bien protegido
lo que los dos amantes
nunca se dirían
pero lo sobreentendían,
ignorantes
de que se trataba descubrieron
Que amor no se debía
ni pronunciar ni escribir
nunca sería una ecuación,
un verbo , un sustantivo
simplemente lo inasible
que no querrás nombrar
para que el hechizo no se rompa
y deje en el vacío existencial
a dos corazones más
Juan David Porras Santana