27 feb. 2013

Para la mujer lo único realmente inquietante


μαζν* 

En ti descubrí que en el azul no se agota el bronce
Que no existe la pausa, sólo un acto inquietante, vibrante
Desde ese momento vivo contigo en un tango andante
Tal como lo hace el cautivo caballo en el tiovivo danzante.
Giran en torno a nosotros las máscaras del carnaval veneciano
Perecen en cada giro, renacen cuando todos se han ido
Mi mano entra ciega pero certera en tu pubis recién podado
Se quiebra mi voluntad en la madeja de raíces oscuras 
asidas a su mente
Libérrima tú, sólo allí exiges no ser perturbada, 
es tu único instante cierto
Tan cierto, que de cualquier perturbación de tu realidad huirás, 
te escurrirás
Al laboratorio de la cotidianidad, en donde tu infalibilidad 
te viste de luto.
Mujer, si no fueras así, no tendríamos diosas, 
nunca emergería Afrodita.
Dime Eros:
¿Somos juguetes de ellas o realmente se extravían con nosotros?
¡No oses preguntarle a ella! 
Si lo haces se desvanecerá para siempre.
Juan David Porras Santana





* Amazona en griego clásico.

23 feb. 2013

LAS CARIÑITAS-- A un año del documento original sigue creciendo la lista-

 Para  Yanel,  Marilyn y  la logia se amplió, se incorporó Xiomara

Entrada la noche, me hago presente en  el Chalet Suizo, al fondo la voz profunda de Raúl sirve de soporte armónico al lirismo de Doris.

La barra está atestada de acólitos que se pelean por ocupar el lugar más cercano a  Yanel , Marilyn y ahora a Xiomara: las Cariñitas.

Todos sueñan con captar su atención y pocos lo logran, pero son de tal gentileza los  buenos modales de las cariñitas que reconfortados y fortalecidos quedan estos equivocados corazones. Así que una y otra vez lo intentarán y siempre saldrán convencidos de que están más cerca y que falta poco para la coronación de su desmedido amor.

¡Qué equivocados están!  Yanel,  Marilyn y Xiomara no están esperando a un hombre, desde siempre han estado alertas y despiertas para poder apresar de la noche, el todo, que no es una suma de las partes: música, licor, compañía, rostros sino como decía La Gestalt: “el todo es algo más que la suma de las partes”. Es un momento hipnótico donde nos vemos arrastrados por un insólito destino en el momento menos esperado y generalmente el más ansiado.

 No sé si a mis amigas tal  evento las ha ocurrido pero puedo asegurar intuitivamente que esa noche y algunas otras en las que coincidimos, tal cosa, no ocurrió.  En todos estos momentos las observaba fascinado por su belleza holística, su don de gente y sobre todo porque tenía la certeza que estaba frente a Diana, la diosa de la caza y que más tarde pasó a ser la diosa de la luna,  siendo también un emblema de la castidad. Entendiendo en todo momento que esa castidad era una abstinencia necesaria para un fin último: la entrega desprovista de todo prejuicio y cargada no sólo del mayor erotismo, sino de amor síncrono con todos esos elementos que antes estaban desagregados como un rompecabezas: música, elixires, objetivación masculina. De la esquizofrenia al equilibrio total de un monje Tibetano.

 Fe  doy  que todos esos galanes que las rondan como gavilanes están miccionando   extrarecipiente  y que mis amigas con cariño los irán eliminando y sumándolos a una extraña e inconmensurable lista de pretendientes por ellas adoptados.- Epa amigos , no se arrechen que en esa lista, el primero fui yo-


Juan David Porras Santana


21 feb. 2013

LA NOCHE: BÓVEDA INFINITA DE REVELACIONES INESPERADA QUE ANUNCIA AL DÍA

Para Mónica Caro

Impulsado por una suerte de fatiga de lo vivido me traslade al otro mundo: el bolero.
Sin premeditación por estas insospechadas revelaciones de la noche, fui aun sitio donde lo improbable  era  el bolero; sorpresa, Mayra Martí, su hijo y Rudy Márquez cantaron como si sus  voces hubiesen quedado atrapadas en el tiempo y en el espacio: el show de Renny Otolina; por supuesto Mónica no había nacido, pero aun cuando ella no lo sabe, ya estaba escrito que sabría de esa época por esa noche en el Virgin , que ya estaba inscrita con espíritu y sangre en su destino.

Tampoco sabía que esa noche yo la volvería a encontrar, transmutada en una mujer serena, sensual y sobre todo profundamente enigmática; tanto, que estaba y huía a un mismo tiempo; tanto, que yo no la reconocería; tanto, que bailaba sin moverse de su silla.
Mónica todo lo sabía y como Cleopatra, hasta el final se lo guardaría.

Sólo en las noches es posible invocar al reino del misterio, en ella se anida esa extraña ave que como los pájaros en Australia no canta, y por ello hace más tangible y certera su presencia; es una invitación que proviene de las entrañas de la tierra, donde la luz del día es digerida para ser devuelta en forma de sortilegio en la penumbra para que mujer y hombre llenen sus almas con las ganas, con el aliento que les permita sentir que hay un continuo, que sola se evaporaría, pero cuando entra en contacto con los corazones cautivos, se orienta y potencia para mostrarnos que la  noche es la bóveda infinita  de revelaciones inesperada que anuncia al día.

Juan David Porras Santana

19 feb. 2013

SANTO TOMÁS: VER PARA CRECER.

En Miami, asentamiento de una extraña casta de hedonistas, las crisálidas, Tomás una vez más había sucumbido a la tentación del   neutral enjoy  de estas roedoras del placer.

 Siempre lo supo en esa búsqueda incansable por la verdad,  terminaba con la misma respuesta: ¡sí, está bien, pero quiero lo tangible!, la arremetida del constructo de mi lado oscuro, y no la levedad de la gota de rocío.

 Les comentaba a las crisálidas: no imaginan como molesta aquí en las entrañas, agarrándose  con las manos las bolas,    cuando Karla me viene a consultar sobre sus devaneos amorosos y la tremenda inseguridad que le produce el no obtener del otro una evidencia segura y cierta de la reciprocidad que merece su entrega. Me tengo que desdoblar y hacer de mi corazón una tripa- de tripiar- para alentarla con los bálsamos etéreos  de Buda, cuando en el fondo la respuesta la sé: Karla, el ser en sí, no es más que una manipulada entelequia que no soporta las tres pruebas de la existencia de Dios; confórmate con el asible espíritu objetivo que  para nosotros los hombres está perfectamente ubicado en el gran triángulo de pelos y para Uds. en  la pinga de Rocco Sigfredi .

 Mi pana, y como hace la chama con el Yama? Sobre todo en aquello de la represiones, uff de la abstinencia, no joda, esa paja loca, tienes que ver a la Karlita comiendo chicharrón de pollo y de aquello ni hablar, tiene que estar como pata de perro envenenada, porque si no, no vaaaaaa.
Arrecho fue cuando esta sutil dama me preguntó: ¿ Tomás, las posiciones de Kama Sutra pueden asimilarse a los Asanas?  Karla, puedes de una vez por todas desprenderte de ese culposo que te carcome y te impide ver que lo sublime está en las acciones carnales y sus volutas espirituales y no en la mitificación del acto por  el distanciamiento de la razón: cómo te fascinaría si la receta te la diera un asceta y no el cerdo de  Juan David .

 Tomás, pero esta vez  sí te quedas con nosotros, verdad?. Es lo que deseo, ahora no lo sé quizá  mañana me arranque de nuevo para Caracas. Ahora vamonos a Ocean Drive, quiero enganchar un buen culo, no importa si es de hembra o de macho, con tal de que apriete que jode. Coño Tomás, qué de pinga como siempre; que va  mi pana si me vieras en Caracas soy otra vaina, la Karla me dice maestro y a veces me lo creía, coño mi brother de tal forma que la recibía como si ella fuera Kwai Chang Caine- saltamontes-, se recuerdan já já já  y yo  Shi Yongxin en el templo Shaolin, pero aquella vaina donde hacíamos yoga no era un templo sino un templete, un tugurio de mala muerte, donde trascendíamos de Chapellín al Tibet por un acto de conversión onanística, pero créalo mi pana, funcionaba. Esa loquita salía dispuesta por amor a comerse un chigüiro con el panteísta del novio y bajarse una botella de Chivas y al día siguiente como si nada, con su cara muy lavada quería hacer un triple cocodrilo, eso sí con una escora de 40 grados. Yo me decía: me voy de esta vaina qué peo tan grande no joda. Y en eso me vino a la mente algo que la saltamontes le había escrito a Juan David:

“........Bueno, nada que no pueda arreglar 
con una clase especial deyoga con Tomás. 
El es uno de esos tipos sabios a los que uno recurre cuando
estás hecha un lío. 
Pero, cómo plantearle la otra mitad de mi confusión.
Nunca he hablado de temas tan concretos.
 Bueno, adelante Karla, trata de
sanar tu corazón. 
Hicimos la clase y le pedí que me aconsejara. 
Estábamos enel salón de meditación. 
Su voz es suave y ronquita, es un tipo
increíblemente cálido. 
En lugar de andar por las ramas, cosa que se me da
cada vez peor, le planteé mi confusión directa y claramente. 
Ni siquiera parpadeó. Sólo me dijo, "Karla, no persigas algo que no se da naturalmente.
Porque eso no te va hacer feliz".

No sé claramente por qué estas palabras me dieron tal tranquilidad. 
Me sentí tan bien de repente. 
Sonreí y él sonrió también. Y me dijo, para que sucedan
las cosas tienen que estar de acuerdo las dos personas, no depende sólo de ti. 
Creo que ese "no depende solo de ti" fue el click de la conversación. 
Mesentí feliz. Coño! eso es verdad. 
Es gracioso porque regresé a mis cosas con
el alma tan ligera. 
Es así como me gusta sentirme. 
Y recordé algo importante para mi. 
Cuando empecé a ir al analista, yo estaba toda enredada y me sentía muy mal. Tenía muchas de esas ideas fijas que tanto daño hacen y que no permiten avanzar. 
Bueno, él me respondía cosas simples a los problemas que
yo creía hipercomplejos y a los que casi me había resignado. 
Yo le reclamé eso, y entonces otro click: Karla, tu estás aquí para que yo te haga ver las cosas  simples que tú no puedes ver. Es gracioso, pero en ese entonces,
me dijo más o menos lo mismo que Tomás pero con otras palabras. "Hay que
diferenciar entre procurar algo y buscarlo neuróticamente". Click, clack.
Descubrimiento. Tranquilidad. Sonrisa.”

Por eso estoy aquí mis Crisálidas. Quién dijo que la cacería del placer no es neurótica, eso sólo se lo cree Karla, y yo tuve las santas bolas de hacerle creer todo lo contrario y aquí estoy detrás de un culo y allí esta ella conciliando la bipolaridad con su : “ no sea así”.

Juan David Porras Santana



12 feb. 2013

¿EL POR QUÉ DE LA BELLEZA DE LA MUJER VENEZOLANA?





                                                                                     A Berta Azevedo López

El ocaso lentamente besaba el suelo de la sabana llanera
En el antepecho de una lánguida ventana,
una cabellera negra caía
sobre la espigada  armazón de una esbelta mujer llanera
En esta tierra olvidada mis ojos se abandonaron  en los  de ella
para  poder siempre ver a la belleza natural
que sólo emana de esta tierra

Se nos conoce en el mundo,
por tener más mises que ninguna otra nación
Lo que ignora la mayoría es que nuestras bellezas, no son sólo de pasarela
Pululan en todos los rincones de Venezuela,
con matices inusitados , reveladores de lo inesperado
de la más variada apología, porque antes que nada,
Venezuela es  tierra de mestizaje ,
abierta al mundo de par en par , nos convertimos en la simbiosis
de lo negro , de lo blanco, de lo indio , de lo religioso , de lo esotérico
Una venezolana baila hasta con el cantar de los grillo y de las ranas coquí
Una venezolana te mira y sientes que si no la haces tuya,  perdiste el Edén
Una venezolana  no te hace el amor, te coge para que la prendas  sin tregua
Una venezolana  es la buenaventura  de la  Rosa Mística y de la madre abnegada


Yo he visto surgir rutilante de una calle atestada, de  internet, de un morichal
a la mujer emancipada, inmediatamente la reconozco, esa es una venezolana
Vean a Berta Azevedo López,  la intensidad  que con su mirada nos traspasa el alma
Nos recuerda lo olvidado, vivifica la sangre, dispara la testosterona
Nos incorpora a la aventura que sólo en esta tierra de gracia,
es la arrolladora verdad de la mujer inquietante y abrazadora

Juan David Porras Santana





4 feb. 2013

EL LANGUIDO DOMINGO DE BÁRBARA

Para: Bárbara Arveláez

 Pesa sobre nuestra conciencia que la vida es segmentada y está contenida en compartimientos estancos. Escuchamos expresiones como viernes festivo, y si es de Semana Santa viernes de Dolores, o aquella conseja popular: “eres más atravesado que el miércoles”.

 Deja pues la vida de ser un continuum, donde la injerencia religiosa, laboral, “moral” perturba al libre arbitrio, pero no logra doblegarlo. La primera excusa que esgrime el esclavo del deber- yo lo soy pero del beber-es: nada como el deber cumplido que será premiado con una rumba de viernes festivo.

A cada esfuerzo corresponde una recompensa, nada más alienante que esa acción y reacción de perrito amaestrado. Inmediatamente me argumentara el alter ego: muy fácil para ti, tienes libertad de jornada, si te levantas tarde y enratonado no importa: laissez faire, laissez passer. Y claro que es importante, TODO ES IMPORTANTE, la maravilla es manejarlo con independencia, autonomía, sin esperar nada a cambio, sin autoflagelación, sin mea culpa, ser el auténtico “bruto libre que goza donde quiere, donde puede”, sin perder la cordura, conociendo los límites y sobre todo el reto de que mañana voy a disfrutar otra aventura, sea esta dictar una conferencia, redactar un documento para antes de las 11 a.m. o irme para la playa a expandir mis pulmones

Nos enseñaron a ver la vida bajo el control de alguien, y jamás bajo el maravilloso don del libre albedrío, el único poder que nos ha sido conferido, y sumisos como estamos ante la explicación de la superioridad divina- la cual no pongo en duda- creemos que nada podemos hacer frente a la fuerza irremediable del destino.

 Piensa por un momento en las grandes crisis de tu vida, cuanto del otro pudiste haber impedido- y no era un ser divino, tú hiciste de él un Dios-y te minimizaste, cuando la posibilidad de que las cosas fueran distintas estaban en tus manos, las delegaste, ya sea en nombre de la moral, de la pena, de la lástima, del miedo, del desamparo; sin querer estabas retroalimentando la neurosis del otro y creándote una propia. Quedando atrapada en tu propia telaraña y no andando campante por el mundo ancho, posible e infinito que te fue dado.

 Juan David Porras Santana