21 feb. 2015

LA FLAMA AZUL


Amor, ese extraño ángel exterminador
Que nos regresa a los que realmente somos:
una pareja de antílopes
cruzando la sabana africana
Juan David Porras Santana
- De mi poemario Quimicamente Puro-
Arriba, el cielo desnudo
y sin amarguras
Abajo sobre la arcilla sangrante
calcinados reposan los huesos blancos
En el centro nuestros espíritus
Son una flama azul
que el oxígeno perpetúa
Así nos ven lo ángeles desde el más allá
Dios no nos puede ver por omnipresente
Es la hora que decanta el tiempo
Es el paisaje que el espacio acomoda
Solos tú y yo emprendemos la aventura
Al principio andar es acoplar
nuestros asíncronos tiempos
Al cabo somos dos gacelas
atravesando
una sabana desconocida
que nuestro instinto
paso a paso va descifrando
De pronto paralizados por el pánico
temblamos, presentimos las fauces
del gran león africano
no pasa nada,
sabe que perderá la carrera
nos reconoce
como una pareja vigorosa
es el amor que nos hace grandes
Grandes por dentro y por fuera
Las arterias están tan excitadas
que la sangre circula turbulenta
Como el río Zambeze
cuando la garganta de Kariba
le hace a sus aguas
lo que mi boca a tu boca
estrecharla hasta sólo
dejar pasar el alma
Llegamos dónde
el camino se pierde
Y tú mi gacela cambias
Es la hora de los juegos bruscos
Y los raptos de Andrómeda
me gobiernan
Trascendemos en la búsqueda
de algo que desconocemos
pero continuará nuestra especie
y nos cosifica
más allá del tiempo y el espacio
Es que arriba,
el cielo desnudo y sin amarguras
Abajo sobre la arcilla sangrante
calcinados reposan los huesos blancos
En el centro nuestros espíritus
Son una flama azul
que el oxígeno perpetúa
Juan David Porras Santana