8 ago. 2016

VITAL

       


Me siento disminuido
Poco aliento en mis palabras
Mi salud física que no es
sino consecuencia de mi deterioro mental
Lucha por sobrevivir para salvar
Los objetos y recuerdos de mi naufragio
Que aparecen como luciérnagas
que encienden y apagan

Le pedí a la Virgen
que mi Dorita me sobreviviera
Tal vez me conceda el milagro
para que la respete
Extraña agonía desde niño
que como la hiedra no me suelta
Pero como toda costumbre la venzo
por estar siempre despierto ,
una duermevela impenitente
que a ratos me da la fuerza
de un león y el magín de papá
con eso pude levantar
mi imperio Sacro Santo

Ahora entiendo
la concesión de mi licencia vital
No morí para que mi perorata
de la inexistencia del destino
Se me devuelva como esas olas
que te dan en la cara cuando hay resaca

Allá en el rio helado, papá
cuece endecasílabos
Y me grita:
que vaina tan buena, es Chuao
Ver a ese coloso tan humanamente  vivo
Deleitándose con lo elemental,
me recuerda que lo vital y espiritual
corren por las mismas venas

Juan David Porras Santana

3 ago. 2016

ELLAS SON, NOSOTROS ESTAMOS




En esta breve saga inspirada por mi amiga Cheroke Hudson, sobre sexo y amor. El factor originario, el instinto se ve alterado y por momentos desubicado por los dos grandes poderes del ser humano: sentimiento y razón. Haciendo del tema una suerte de enjambre de abejas africanas que impide llegar a la miel y que esconde su jalea real en el papo de la Reina , verdadera artífice de este código femenino que nos diferencia y nos atrae como ninguna experiencia sagrada o profana
Trataré en esta última entrega que no puede ser explicita, sino sugestiva, de trazar Jeroglíficos como los del primer salto cuántico que dio el hombre para entender su circunstancia.  Como en otras oportunidades he dicho: Ellas son, Nosotros estamos.

Con la primera sangre de celo
El hombre trazó 
un vientre abultado
en la bóveda 
de la más recóndita caverna

Los cuartos traseros de la cebra
Le hicieron pensar
en la redondez de su hembra
Esa curva tenía un mensaje
tan revelador como el rastro

Inducía al placer
que Él manifestaba
en largas masturbaciones
Ella hacía milenios
que se tocaba mirando las estrellas
Y se frotaba con los juncos
en los vados de la ribera

 La satisfacción del hombre
era epiléptica y convulsiva
Ella lograba una extraña
conversión del horizonte
que desaparecía y ella todo lo ocupaba
sin espacio ni medida

Apareció el amor
cuando éramos legiones que competíamos
De vulgares fieras, inventábamos
tácticas de caza como la rosa
y descubrimos con ellas
como dañaban las espinas

Los orgasmos
son nuestra corona, Rey león
Sin amor
desconocían y fingían, pobre león
¿Cuál es la diferencia?
El sensible oído de Eva


Juan David Porras Santana




2 ago. 2016

DEPREDADORES POCOS, SALTIMBANQUIS TANTOS


Sensuales colmillos
se hincaron en la corva
La muerte era inminente
repitió el ataque 7 veces
Nuestra amada Bothrops  atrox ,
víbora ladina
Que hermosa como te confundes
con la hojarasca
y convive debajo
de nuestras camas y guaridas
que sería de nuestras apacibles vidas
sin este colosal depredador

Verde veneno
en el crepúsculo de la tauromaquia
Se arropa la arena
con la sangre del toro y matador
Las aortas de los que espectadores llevan vida
en esta tarde de muerte y fiesta brava ,
añoranza de gladiadores ,leones y cristianos
La excitación corrompe
el Coliseo y los demonios
se desatan , nadie es ,
todos somos , moléculas del mal

Privilegiada la Patricia romana
con los peces teñidos de azul
obsequiados por Calígula,
el saltimbanqui  depredador
Eran digeridos mientras la cópula
hastiaba hasta regurgitar
Bothrops atrox me emponzoñaste 7 veces,
tú  sabías lo que querías
y llegaste sin bombos y platillos

Juan David Porras Santana

1 ago. 2016

EL PÁJARO QUE DA MIEDO



                                        

Para llegar a ti, sostuve a la Tierra
Antes leve, hoy pesa por tus penas
Extraño mundo ese el tuyo
Dónde sin relámpago retumba el trueno
Dónde los silencios no tienen métrica
Parecen olvidadizos cellista
de la partitura que desde ultratumba
se creen libres de las obligaciones de la orquesta

Sí, ya sé que nunca creíste en las masas
Aborreciste los tumultos del mercado Persa
La extenuante coordinación con el que piensa
Sólo quieres sentir  que entre tus piernas
repta  con lengua de fuego,  el psicópata
que despierta tus adormecidos terciopelos
merecedor de los favores de tus raíces abyectas    
de los ardores que concentras ese punto rojo

Me acoplé a tus milenarias costumbres
Demostradamente paranoicas, sin poder
Mientras te miraba de reojo, codiciando
lo que por ese camino jamás sería tuyo
Cuanto placer saberte excluida por insistir
Conociendo la verdad que te llevaría allí
Donde las otras mujeres ensanchan caderas
Y dejan que una velluda mariposa
crezca en su pubis
Relajan el recto para que anide
el pájaro que da miedo

Juan David Porras Santana