31 dic. 2012

ANNO DOMINI

2013, mientras más lo pienso, lo siento llegar como lo hace el huracán, sin pedir permiso: contemplaremos atónitos su poder, desde la protegida claraboya de nuestra nave, flotando  pintados en el pintado mar de la calma chicha. Feliz Anno Domini.

Juan David Porras Santana

15 dic. 2012

ME PRESENTO

A veces claro, otras oscuro, cifro mis ciclos en los ritmos circadianos
No logro entender mi falta de pertenencia, lo cual atribuyo a mi biología
Los años no coinciden con las cosmogonías de aquellos a quienes quiero
Siempre, como una letanía pienso que el destino así me lo impone
Hablo con jactancia del libre albedrío y de las consecuencias de no hacer nada
En el fondo, ¡ay! cuánta seguridad siento en el designio de creadores, Dioses y en sus inextricables alegorías
La música, la siento pero no la escucho; los besos son breves instantes de deleitosa agonía
El paisaje jamás pintó en la opacidad de mi retina, pero en mi corazón Químicamente lo recomponía
Descubrí el 12 de octubre de 1955 que se me había ido la vida
Comencé a andar con la resignación ininteligible del judío
Aparentaba a veces miedo, a veces un coraje sobrevenido
De Cristo tomé su última tentación y de Marcelino el pan y el vino
La mujer me dijo: eres feo, así como siempre he querido y por eso serás siempre mío
El hombre no dijo lo que pensó, porque nunca supo que alguien estuvo allí
Amo la luz de Reverón, de la fluorescencia, de la canícula, aun así me bautizaron: dueño de la noche
Respiro, respiro, respiro y sigo respirando, que la vida es adúltera y tal vez esta noche la pase conmigo.
 

Juan David Porras Santana

7 dic. 2012

FRANKENSTEIN Y LOS DESIERTOS DE OCCIDENTE

Soplaba el viento que modela las arenas y los arbustos desde África hasta estas tierras, con  sostenida fuerza, pero desprovisto de toda ira.

Debajo de un cují de extendido penacho por efecto de los alisios del Este, estando sentada a mi lado me dijiste: Frankenstein, hemos mantenido un largo y cómplice silencio, basado en lo que tú crees saber de mí y lo que yo pienso de ti. Pensaste, extraña criatura,  que era suficiente tenerme en tu pensamiento, cuando sé que por dentro ardes en deseos de poseerme, como lo hace sin ningún ambage tu fiel compañero el hombre lobo en la infinita licantropía que ejerce sobre las púberes de las comarcas ajenas y distantes.

Es que acaso no te das cuenta que tu creador te hizo incompleto, obnubilado por su egocentrismo, Víctor no te supo dar lo más importante para un hombre: un fin.

Por eso deambulas dando tumbos, persiguiendo alegorías en un mundo de sombras, donde no puedes objetivar ni siquiera el acto ya consumado. Te recuerdo siempre con la mujer en brazos ya muerta por tu torpeza, sin siquiera haber acariciado su inextricable cabellera.
 
Pobre y desconsolado me respondes: que ultrajando al tiempo encuentras tu cometido.

Que el olvido de Víctor, se convirtió en tu ser en sí, desprovisto de la relación sujeto- objeto para transmutarse en la mayor de las hiperconcentraciones del YO posible: SUJETO - SUJETO.
 
¿Entonces para qué quieres besar mis pies griegos, anclarte en mi entrepierna y amarrarte a mis senos? Porque soy como Cronos, quien era feliz con la Reina Rhea, pero le pesaba una amenaza, a este Dios le habían predicho que sería destronado por uno de sus hijos y que este sería el dios soberano del mundo, fue entonces que decidió comerse a sus propios hijos. Se apoderaba de ellos, apenas nacidos y se los comía sin piedad alguna.

¿Y no es, acaso, lo que hecho a lo largo de mí peregrinar por la tierra, sus mundos y submundos; comerme sin remordimiento a mis hijos?

Victor siempre supo lo que quiso: crearé solo yo, como un Dios. Lo creado nunca será el otro, sino la pesadilla recurrente de ser en si mismo una y otra vez. Ya estoy harto de hombres capaces de ver en el creador su alter ego, solo los quiero conscientes de sí mismos sin repliques que justifiquen su existencia por aquello de: no estoy solo en el universo, también está el otro.

Me respondiste con la mayor frialdad: no sólo estás solo Frankenstein, estás condenado a tu YO. Recuerdas ese sueño recurrente donde el universo se dibujaba como un embudo que se iba haciendo más angosto en la medida que caías, y creías que llegabas a un punto final, y de pronto se convertía en un mar de calma, donde ibas a la deriva, hasta que un remolino te tragaba para volverte a depositar en el inerte universo de los muertos y resucitar, una y otra vez, en esa espiral que no sabes si es de vida o de muerte ¿Es que acaso habría alguna diferencia por el hecho de saberlo?
 
Juan David Porras Santana

EL SEXO VIOLENTO UNE A LOS ESTUDIANTES DEL PAG.

Años a, que compuse una canción de rock ácido para uno de esos toques eventuales con el primer ADITUS, por supuesto de los 70, cuyo estribillo reiterativo decía:

Quiero sexo violento.
Quiero sentir el látigo
De tu lengua en mi aliento.

30 años después la premonitoria letra se hizo realidad, sentí el látigo de la lengua de unas compagñeras que me dejaron sin ALIENTO. No terminábamos de salir del trance hipnótico del taller de gerencia de si mismo, no sabíamos si por efecto del somnífero verbal o por el arrullo a nuestro inconsciente niño. Pero el hecho es que subitamente las niñas de mis compagñeras : Fini, Mercedes, Mitzuko y Trina -en orden alfabético para que no se me pongan celosas- volcaron toda su lujuria reprimida sobre mi inerme niño de 105 kilos que todavía no salía del estupor de cuanto daño le habían infringido sus desconsiderados Padres, cuando le regalaron su primera moto a los 11 años de edad, aquel primer viaje a Roma a los 6, cuando ni siquiera había hecho el backup de el disco duro de la memoria emocional ¡qué crueldad!.

Sin ningún tipo de contemplación las damas en cuestión me revelaron que Jan tenía razón: lo que nosotras necesitamos es ¡amor! Y que el oscuro objeto del deseo escogido por ellas había sido yo. Como podrán imaginar quedé en el sitio. Por qué yo? La respuesta al alimón fue unánime porque te pareces a mi papá, ah pensé complejo de ELECTRA, Jan tenía razón teníamos que confrontar nuestros miedos con las figuras del pasado ergo calendario mata galán. Resueltas me dispensaron una invitación a comer pasta a la Strega, inmediatamente capté el mensaje subliminal: vamos a estregarnos hasta hacernos una sola pasta. Calibré el reto y me dije a mis adentros yo también tenia que confrontar mis fantasmas, en mi caso complejo de Edipo: “quería mi mamaá”. Nos disponíamos a al gran aventura, cuando de repente se unió una quinta columna, la exótica y sensual quien maquiavélicamente como diría Alcibíades tenía las mismas intenciones de sus perversas amigas, simulando haber dejadas olvidadas las llaves de su carro adentro del mismo me pidió tímidamente que si la podía llevar para su casa en San Antonio, donde tenía un duplicado. Una vez más Jan tenía razón que vía tomaríamos para ir a su residencia: la PANAMERICANA, la famosa tournée OCP: Orquídea, Colonial y Panorama y quien nos esperaba allí, por supuesto la gemela (duplicado), con quien, como Jan con su mellizo compartía su misma memoria emocional. O sea los barrancos tropicales. Arrechísimas se pusieron las cuatro primeras ante la flagrante confiscación de su oscuro objeto del deseo- Jan diría: fíjate lo interesante de la inversión simbólica ahora tu con eras el que tenías un “oscuro” objeto del deseo-decidieron incluir en el grupo a… Pero había un inconveniente se plantearon las cinco ¿cómo hacemos para que el tipo vaya directamente al grano?, sin meternos mano ¿ le vistes el tamaño? Y el de los pies?. A lo cual finamente Trina ripostó: ese debe ser un zapato prestado, no se hagan ilusiones. De nuevo Maquiavelo. Esta vez con una discípula más torcida que la mente de Arias Cardenas, Muchachas vamos a quemarle las manos y punto. Sin el menor remordimiento trazaron el fogoso plan .Inesperadamente el carro de Trina se quedó sin batería y Mercedes que como se habrán dado cuenta esta muy bien “equipada”, sacó de la maleta de su súper gran bitara 2010 traída del norte por los caminos verdes de la Goajira, un juego de cables HELLO KITTY, último modelo con capacidad para un vatio, los cuales fueron conectados por la malintencionada Trina de manera invertida a la batería del carro de Mitzuko, por supuesto al otro extremo de los mencionados cables estaba yo conectándolos al vehículo de Trina, quedando convertido literalmente en chamusquina de berraco o sea en el “OSCURO OBJETO DEL DESEO”. Con las manos achicharradas quedaba resuelto el problema: va a ir al grano no nos puede meter mano. Cantaban a coro.

En una caravana de sicóticos y lujuriosos nos dirigimos al ansiado restaurant. Sorpresa, una vez en la mesa se establecieron las reglas del juego: Trina requería de dos botellas de Stolisnaya para agarrar aunque sea mínimo, aduciendo su origen celta y su inteligencia totalmente racional: Juan David acaso tú piensas con el pene como predica Jan. Le contesté, mi querida Trina he visto algunas vaginas que calculan con precisión infinitesimal. Mercedes más radical pidió “Absolut”con soda Perrier ( no existía), pero elle insistía que la había tomado en París y que era testigo Carolina Herrera, la nena Cupello, Argamenón Tetraetilo Montiel y Juan Fernández. Tú sabes Juan David de los Montiel de Siruma, primos de papá por el lado de Rafito Cedeño en los Rincón de la Cañada y los Villasmil del Saladillo. Mitzuko, Fini y no fueron problema una copita de vino blanco fue suficiente para que Fini nos relatara que su abuelo era un biólogo famoso en GALICIA, que entre sus descubrimientos estaba el hallazgo de la sordera de las ranas. Era tan experimentado el hombre, Juan David, que simplemente tomo a una rana y le cortó una pata y le gritó: salta y la rana saltó. Le cortó otra y le volvió a gritar: salta, dificultosamente pero el batracio saltó, le cortó la tercera pata y gritó: salta y la rana casi no se movía. Insistió: salta, salta y la pobre ranita medio brincó. Procedió a cortarle la cuarta y última pata y colérico le gritaba salta, salta, salta y el animalito no se movió. Resignado, tomando su estilográfica en su cuaderno de notas, escribió: del experimento anterior se infiere que las ranas son sordas.

Mitzuko algo retraída, fue inquirida por el resto del grupo: ya sabemos, te preocupa tu esposo (que paradoja, la única con cara de felicidad del grupo y es casada) a lo que respondió no hombre, hace 20 años que no se de él.

De cómo termino esta historia, como lo quería Jan: cada uno con su niño, más solos que un túnel, mirando las estrellas y preguntándonos que hago yo picando una torta en la casa de unos Gallegos que se “van”, mientras nosotros ni comenzamos.


Juan David Porras Santana

DIOS: SI FUERON CREADOS A MI IMAGEN Y SEMEJANZA POSEEN EL DON DE LA CREACIÓN.

"El ser humano es una criatura peculiar, poseedor de talentos que lo hacen único en la creación, a grado tal que no es una figura más en la naturaleza, sino su configurador."

J. BRONOWSKI

Luego de la primera sesión de la clase de MERCADEO, me senté a cenar en una de esas mesas donde lo que abunda es la inteligencia y mucho sentido del humor. Pronto se puso de manifiesto esta condición, cuando uno de los comPAGñeros, dijo: interesante la clase pero no se respondió la gran pregunta: ¿el mercadeo descubre o crea?, epa! -le dije- pero si la profesora fijó posición. Ella sentenció: “si pudiésemos crear seríamos DIOS”, lo cual avivó aun más la ya encendida mesa dialéctica.

Traje a colación el tema del sexo como una de las grandes creaciones del ser humano, para lo cual me referí a la reciente invención del orgasmo femenino, tal vez hará unos 35.000 años. Todos se murieron de la risa y me ripostaron: -Juan David, el orgasmo es connatural a la biología de la hembra humana. Les dije: -pues no, todo lo contrario: la hembra de los animales sufre en el acto sexual y la de nuestra especie no escapa de ello, a lo cual Mario inmediatamente dijo: “eso será en el mundo animal pero ya trascendimos esa condición, somos animales racionales, sentimentales. Mis féminas compañeras pensarían que quizá yo no era muy experimentado o capacitado para hacer sentir orgasmos, y en una lectura pícara de su pensamiento, sugerí: que aun hoy día muchas o la gran mayoría de las mujeres no saben lo que es eso.

En la satisfacción de nuestras necesidades primarias biológicas somos puro animal: sexo -y hasta la Iglesia sólo lo justifica para la procreación-, alimentación, defecación y, en ese orden, el hombre creó y convirtió la necesidad en deseo y placer; la alimentación como medio de subsistencia se adornó con manteles de encaje de Brujas y se creó la poceta de porcelana y la lectura para defecar civilizadamente.

El aprendizaje de las formas de obtención del alimento y el desarrollo de tecnologías cada vez menos elementales para utilizar los recursos disponibles, diferenciaron al hombre primitivo de sus congéneres más silvestres tanto genéticamente como en lo que se refiere a los efectos de su acción sobre el ambiente. Con el afán creador, el hombre se ha desprendido del estigma de mamífero racional, y ya no se encuentra condenado a morir entre barrotes comiendo bananos como su pariente el mono que no ha creado absolutamente nada, sino que ha sido objeto de la creación del hombre que lo ha amaestrado y domesticado.

Me permito ilustrar la respuesta que en versos me diera mi padre, al que posteriormente involucré en el interesante diálogo


Son legítimas todas las “Figuras”
que en el eros ha creado la cultura
Con arreglo a lo antes expresado
y a los razonamientos precedentes
puedo decirte en forma concluyente
después que me desvié unos cuantos grados,
que el arte de “tirar” y sus “figuras”
-su riquísima y bella “fioritura”-
frutos lícitos son de la cultura:
por su naturaleza todos son
genuinos actos de superación
del estado original en que Natura
nos colocó “en pelo” en la existencia;
y por ello no es justo llamar una indecencia
-como no sea por mojigatería-
que desnudos tejamos “fantasías”
con nuestras “eminencias” y “agujeros”
cuando por obra de la Providencia
todos vinimos, justamente, “en cuero”
originariamente a la existencia
-en estado de “impúdica” limpieza-
y hubimos por tal causa de inventar
-sobrepujando la Naturaleza-
para cubrirnos de las inclemencia
y el mínimo pudor salvaguardar
-en primitiva actitud de disimulo-
una prenda llamada “tapaculo”
que nos ponía al abrigo de las fieras
no sólo el laberinto del trasero
-presa incitante en el área de Eros-
sino también la parte delantera

Véase ya en ese objeto artificial
-primigenio, sencillo, elemental-
que al Hombre le aguardaba en lo sexual
una transformación fenomenal
como la que, en efecto, le ha ocurrido
por haber sabiamente subvertido
el orden espontáneo, natural,
y no podía ser de otra manera
pues por la intervención de la sesera
y de la percepción sentimental
-vale decir, la “concientización”
que le da media vuelta al corazón-
tórnase todo impulso visceral
-todo instinto recóndito, animal-
en el más fabuloso surtidor
de los placeres más extraordinarios
que nos depara el numen del amor,
pues cuando el sexo el corazón expande
es como si pensaran los ovarios
y cogitara el pene con el glande

Podría aun añadir, por otra parte,
sin intención alguna de epatarte
que las formas de amar que el hombre crea
bajo el impulso ancestral de la pasión
que pone a hervir en el seso las ideas,
pueden muy bien calificarse de “arte”
pues en su incontenible producción
no encuentra límites la imaginación
para inventar todo lo que desea,
y porque en sus procesos de transfiguración
el “delirio” nos pone en suspensión
como en la hipótesis de la contemplación
de un cuadro que nos deja estupefactos;
no existe en realidad en esos actos
figurativos de la copulación
nada de abyecto, ninguna “aberración”
ni se puede afirmar que son pecados
pues son la natural prolongación
del instinto, que emerge desdoblado
-flotante y bellamente ornamentado-
por el espíritu que lo saca de su cueva
-en donde late ciego y obstinado-
y hasta la cima del éxtasis lo eleva:
¿y se puede dudar por un momento
que esta increíble proeza espiritual
de levantar el instinto al Firmamento
-hasta la ignota esfera celestial-
no es, asimismo, un proceso natural
y un verdadero prodigio universal?

Sólo un alma vacía y esquelética
frustrada, represada, archimezquina
-una escuálida alma “antipirética”
que apaga la pasión con aspirina-
que al amor no le mete gasolina
y que copula con frialdad aritmética
-arrepentida porque hace algo muy “malo”-
podría responder que cuando el falo
galanamente ingresa a la vagina
después de prepararla con pirueticas
y hermosas formas de galantería
no lleva a cabo una función “estética”
de la más refinada artesanía,
y que ello es espontáneo y natural
pues brota de la esencia espiritual
que al humano le da su identidad
y lo separa de la animalidad

Por esto es necesario estar consciente
-para que el sexo aflore fluidamente
y nos lleve flotando en su corriente
al Edén del deleite y el placer-
que no debemos nunca contener
en el eros y el sexo la creación,
pues las múltiples formas de tejer
las maravillas de la fornicación
son -como he dicho- una prolongación
del espíritu genuino, superior
que así se manifiesta en el amor.

Ahí queda eso.

Juan David Porras Santana

5 dic. 2012

CARTILAGO PROXIMAL


Candente sol equinoccial quema mi ancha espalda
Hazlo ahora que mi brazada sigue siendo amplia
Y tu llamarada es infinita pero torva in tempo

Moléculas acuosas no respondan a mi humanidad
Les ruego, sensibilícense: soy solo un pesado corazón
Que necesita trocarlas en la arena ardiente de esa playa

Bóveda celeste mantén tu curvatura sobre mi espina dorsal
Como lo haces con el cachalote bien avenido de las profundidades
Sin ti, como saber que no estoy soñando desmesuradamente

Costa verde, raíz amarga, mantenla allí para que no la pierda
No sé, si la quiero alcanzar
O solo nadar, nadar, nadar hacia ella para siempre


Juan David Porras Santana

1 dic. 2012

NUEVE SEMANAS Y MEDIA


Por cuánta sangre brusca se detiene la alcoba.
 

Por cuánto susto bruto se agolpan las lenguas en la aurora;
 

una palabra que fábula una esmeralda consoladora,

mientras en su mínimo hueso la alondra fije nuestra hora
 

La palabra se hace acción y la acción se nos evapora.
 

La alondra canta: ahora, ahora, ahora.
 

Los amantes lo hacen como si fuera para mañana.

Los amantes lo piensan como si fuera un sueño.
 

Los amantes lo recuerdan como lo imagino el Dante.
 

La alondra angustiada repite el canto a las nueve y media.
 

Los amantes lo ignoran, insisten en rituales fanaticos.

La alondra no perdona: la sangre inundó la alcoba
 

Los amantes vivieron su último cuarto de hora.

Con intensidad y altura los amantes se añoran.


Juan David Porras Santana.