21 feb. 2015

MADRIGAL EN LA FLORESTA


Adrede he demorado el paso
Te sé ajena a mi determinación
Existo en ti como la saudade
Pero hoy como nunca te necesito
Eso lo repito
en mi silencio siempre
Mujer de largo aliento
e incendiarios besos
Madre, amiga hasta de las arañas
Mujer ausente
de los furtivos romances
Enigma y certeza
que late en mi corazón
Si sólo pudiera acceder
a tu lugar sagrado
Ese dónde sola te revisas
y sabes que algo extrañas
Que estuvo allí
y dejó intacto todo lo que ocupó
Menos su presencia
y el abrazo que nace desde adentro
Cómo no anhelar
lo que tus ojos prometen
Cómo obviar
Lo que me mantiene soñando
Cómo evitar saber que siendo amor
No lo derrames en mi cuarteada tierra
Todo entre tú y yo ha sido bendito
Porque en tus ojos
duerme la sangre de Cristo Redentor
y quien abreve en ellos
sentirá que los milagros
no son magia
sino contundentes realidades
Acelero de pronto el paso
Porque te presiento en cada esquina
Porque necesito saber
cómo sabe la floresta
en tus labios expectantes
y enredado en tu morena cabellera
Acelero el paso
Y siento que de espaldas
te voy a abrazar
Y no te asustarás
porque me estás esperando
Juan David Porras Santana