28 sept. 2012

EL COLIBRÍ

                      Para Dora Pacheco Ospino


                     Un dardo  se clava en el crótalo de una cascabel
                     Su certeza es tal que sangra  hiel
                     Así es ella, cerbatana, vibrato y amor fiel
                    

                    La paleta de verdes, azules  y añiles esta en él
                    Los estira desde su entraña para fijarlos en el aire
                    El aire crece y se reduce con su inquieto aleteo
                    Para que estemos seguros de su camino etéreo


                    Lo miramos en aquel árbol y ya no está
                    Lo buscamos en las ramas: ahí, allá
                    Volteamos y una estela presagia que estuvo, 
                    ya no está
                    Mientras a su   cuerpo instantáneo lo atrapa
                    Un extraño pisapapeles de cuarzo inmóvil
                    Y a  su alma aquella cayena color pastel.


                   Juan David Porras Santana     

27 sept. 2012

MARÍA BELÉN GARCÍA MARUGÁN: MUJER

El último misterio para mi capacidad, ganas y tiempo, es la mujer: lo único inquietante y vibrante que sacude mi ser.

Indudablemente  que si hiciéramos la misma pregunta a Dudamel a Eduard Punset a Félix Castillo o a la mismísima María Belén, posiblemente habría un común denominador en sus respuestas: no hay un último misterio cada día nos surgen nuevos y más poderosas enigmas, lo que amplía el espectro de lo que llamamos el inagotable y gran misterio de la vida.

Por supuesto que tienen razón pero mi ansia de saber se circunscribe a algo concreto , telúrico y a la vez lo más abstracto con que me he topado: la mujer. Para Friedrich Wilhelm Nietzsche  el misterio de la mujer estaba en la preñez. Reduciendo lo femenino a la procreación para engendrar superhombres y ser el juego y el descanso de estos. Una simplificación que por lo demás deviene machista, sobre todo si consideramos la condición de homosexual del filósofo alemán.

 ¿Pero que nos puedes revelar tu Juan David: pichón de poeta, naufrago de tantos derroteros frente a este coloso de la ontología?. Que no hay claves para descifrar a la mujer, están hechas de universos paralelos y viven en tiempo presente, al punto que sólo nos necesitan para que las hagamos soñar, para que elevemos sus alados pies  que morfológicamente parecen etéreos pero que son poderosas raíces asidas al centro de gravedad de la tierra. Por eso les encanta que las invitemos a bailar, a hacer el amor, porque están construidas de música, de efluvios, de vanidades sobre los huesos de un Tiranosaurio Rex .

Esta definición es tan parcial y tan retórica que habría que oponerle una prueba, comparándola con una mujer de la existencia, para ello he escogido a María Belén  García Marugán.

En la inquietante sala de espera me surgió la visión intuitiva de los universos paralelos de MBGM. Cumpliendo una vez más con el rol de protectora me llevaba al médico con la seguridad de que pronto me sacaría del hoyo, como en otras ocasiones lo había hecho.

Mi padre Juan F. Porras Rengel, filósofo, siempre me repetía: un objeto no puede estar en el mismo espacio y en el mismo tiempo: de allí  el poderoso concepto de la individualidad: o se es una cosa pero no puede ser dos en esta categoría témpora- espacial. Una rosa no puede ser una pantera, si ambas están ocupando el mismo lugar y el mismo tiempo.

Perfectamente lo entendía; hasta que un día escuche la propuesta de Everett: El Principio de simultaneidad dimensional, establece que dos o más objetos físicos, realidades, percepciones y objetos no-físicos, pueden coexistir en el mismo espacio-tiempo. Este principio sustenta la teoría IMM y la teoría de Multiverso nivel III.

Por lo tanto lo que no podía observar- una de las limitaciones del mulltiverso-  lo podía percibir en la sala de espera mientras los hombres eran  unidimensionales, MBGM estaba sin que ella lo supiera navegando en el mismo tiempo pero en varias dimensiones.

 Por supuesto que esto no resuelve el misterio, si acaso el de la ubicuidad. Más no el de la mujer pero como decimos en criollo me entró  un fresquito, porque cuando digo que la mujer es inquietante, vibrante es porque es inasible, se transporta por encima del tiempo y del espacio mediante espejos que reflejan su imagen en distintos tiempos y lugares, ese don inconsciente le fue otorgado para cumplir no con la procreación como determina Nietzsche, sino para asegurar que su par que originalmente era indivisible a ella, no se extraviase en juegos, sueños y hazañas, sino que junto a ella, e imposible sin ella, fuese la navegante de una nave única que lleva un piloto (ella) y un pasajero (el)  a través de la mar sin fin de universos.

Juan David Porras Santana

26 sept. 2012

VERÓNICA Y LA NOCHE


Para las voces de la noche

Redescubrí en el arte de Verónica que lo romántico es inmaterial, inasible , fugaz, y que cuando tratamos de someterlo a nuestros designios, desaparece, escapa y se refugia en aquél enamorado que no materializó su sentimiento por temor a volver a perderlo.

Así pues, que la noche transcurre cuando canta Verónica, como si sus sentimientos que tan traslúcidamente exhibe se adueñaran de todos los corazones para llenarlos del tan esquivo y exigente amor.

Verónica no lo sabe, pero los que allí la observamos, entramos en su alma, la recorremos  y por ello en ese instante cierto nos hacemos mejores, humanamente  soñadores despiertos y ávidos depredadores

Sí, suena fuerte y antinómico lo de  soñador y depredador pero es que acaso la noche no es una invitación a la ensoñación y a la devoción, y ésta no es una forma de consunción.

Cuando Verónica canta, nos devoramos los espacios y soñamos e inventamos: rincones, esteros, amaneceres, refugios para que lo romántico echen ancla allí

Por eso, he querido esta noche devolver a Verónica un pedazo de su alma que robé y que cuando traté de asirla se transmuto  en esta rosas rojas, porque seguro estoy que  al ella verlas en su alma renacerán.


 Juan David Porras Santana

25 sept. 2012

TODO O NADA : UN NO AL CORAZÓN PARTIDO


Me siento tan disminuido que a veces me toco el corazón para ver si todavía late, en mi caso lata -de aceite castrol-.

No lo hago por razones sentimentales sino puramente para ratificar  mi condición de superviviente.

Nada que ver con aquello de: “pienso luego existo”, o siento luego soy, simplemente: respiro luego estoy vivo.

Cuando me enviaste el hermoso escrito del corazón partido, pensé- sí, no te asombres-  no estoy de acuerdo con la moraleja, tú eres una muestra palpable de que el corazón que sirve, es el invicto. Permíteme una licencia disquisitiva.

Mucha gente realmente cree que el órgano sentimental es el corazón, y que el cerebro es el intelectivo y no pueden ni suponer que ambas funciones están alojadas -si pudiésemos hablar de localización y de funciones en el plano del espíritu- en el cerebro.

Ohhh, gran descubrimiento  Juan David eso lo pensará un campesino Guatemalteco, no yo, discernirás inmediatamente.

Si supieras que el sentido de lo que te quiero comentar no es geográfico, no estoy afirmando que el espacio que ubica al corazón es el cerebro, él no tiene espacio; simplemente trato de aproximarme desde lo cognitivo a la metáfora sempiterna d’ il cuore.

En que momento de nuestra evolución el instinto de procreación se convirtió de un impulso ciego pero certero, en uno más ciego pero falible, simplemente el inequívoco sentido de selección de la hembra animal con respecto a su par macho fue sustituido por el AMOR, como indicador de: ÉSTE ES.

Especulando, cuando el instinto dejo paso a la primeras disquisiciones y desvaríos amorosos una mezcla de emociones, sentimientos y porque no, razonamientos, la selección se convirtió en cosas del corazón.

Tratar de conciliar las fuerzas de ese nuevo corazón, con el instinto y con toda la gama de sentimientos que se presentan en el espectro confuso del ser humano del siglo XXI, es lo que tu y yo sufrimos ahora y para siempre.

No es una condena, es simplemente una realidad en la que reconocer que el equilibrio entre lo que pensamos y lo que sentimos es casi imposible, o por lo menos es un ejercicio permanente, una pugna entre Woody Allen y Mia Farrow, el resultado una larga dialécticas sin solución de continuidad: lo inconducente

Por eso nos cuesta tanto; lo que quiero, lo que soy , lo que no estoy dispuesto a repetir, lo que jamás permitiré, lo que deseo, lo que espero .............................................................................................................................................................................................................................................................

Y POR ESO, TE ADORO, COÑO: POR BELLA, INTELIGENTE Y ETERNA

24 sept. 2012

HIROSHIMA


Para Adelina Isabel Arocha Urbina

La alcoba estaba preñada, en ella se podía paladear en el más recóndito rincón, el sexo. Una pantera latía espaciadamente sobre la sabana blanca. Ahíta temblaba sobre su osamenta; la piel viva pero en profundo reposo, tan profundo que las voces que le pedían su incorporación, le parecían a la fiera,  que eran del más allá, tal vez su ancestro, Bagheera, del libro de la selva, y no del reino de este mundo.

No respondió, ni a las palabras, ni a las caricias. Peligrosa situación para esta felina de acción fulminante; en ese instante era vista por sus víctimas como un arma letal envainada.
De pronto como si recordase a Shere Khan, el asesino de hombres, de un salto se levantó como cuando Cristo necesitado de la confirmación de su identidad resucitó, a  Lázaro

Estruendo. La habitación quedó sin olor, sin sabor, sin sonido; todo se había ido. Una oquedad sin color permitía distinguir a la fiera, por sus ojos transmutados en dos volcanes en plena erupción.
Era una vez más poseída por la vorágine de la cotidianidad, nada importaba: era el despertar, los momentos de bajos instintos llenos de infinito amor que habían precedido, los envío al sótano donde siempre deberán estar.  Estaba dominada por el más básico de todos: la supervivencia. Al cuerno con el amor, si al fin y al cabo yo lo domino como una función más, me conozco y sé que hacer, lo he hecho tantas veces, obteniendo los mismos resultados.

De pronto Adelina que tiene un pedazo de sí misma para todo el mundo, me obsequió condescendientemente uno para mí. Como si estuviera lamiendo a una de sus cachorras, me acarició. En la medida que lo hacía se tranquilizaba, pero no para ella sino para mí. Su mente fragmentada trataba de  escindir sus afectos, de su cólera, en un gesto profundamente generoso pero irremediablemente inútil.

Cada caricia suya era motivo de un pensamiento recurrente que siempre le opuse a la definición muy brillante pero tibia de Ortega Y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia”, una que en ese momento era inconcusa: Yo recontra Yo y que siempre se acomoden al YO, las circunstancias.


Juan David Porras Santana   

23 sept. 2012

MAYITA


Anoche soñé con el Dóctor
y me dictó estos versos para ti



Cuando me quedé dormido a tu lado,
soñé que eras la niñita que se reía con butaca…taca..taca,
y me di cuenta que seguiría soñando,
cuando al querer contártelo, no parabas de llorar

Estaba muy tranquilo- demasiado para mi gusto-,
y me asaltó un deseo no cumplido:
Mayita te tuve tan cerca siempre
que jamás me di cuenta de que habías cometido matrimonio
Por eso cuando te evocó, sigues siendo mi niña consentida


Pero al ver tú gesta titánica,
reconozco que eres una niña por tu corazón y un coloso del tesón
A la mujer entregada, es a quien quería decirle:
emancípate, transforma tu sacrificio en felicidad


Me preocupa que tu nobleza este abarrotada
de tanta cotidianidad, de tanto esfuerzo inconducente
Imponle dirección a tu don,
naciste para convertir los sapos en príncipe
- ojo no me estoy refiriendo a Dodo, sería como pedirte demasiado-
Asúmelo, todo lo que tocan tus manos se transmuta proteicamente,
disculpa, filosofía oh filosofía

Soy testigo del milagro de tus tortas- no me refiero a las financieras-,
a las que conmueven hasta al mismo demonio.
Mayita, desde donde estoy sólo te puedo proteger recordándote,
al sapiente Blaise Pascal, que decía:
“el noble corazón tiene razones que la propia Razón jamás entiende”
Si en la vida sólo eres corazón, está añicos te hará,
y si sólo eres razón,dejarás de paladear la miel de la emoción


Juan F. Porras Rengel, interpretado oníricamente por Juan David Porras Santana

20 sept. 2012

VALERY


Cada vez que nace una niña,
un alma deja el cielo para que un espíritu reine en la tierra
Una madre para siempre tendrá dos almas y el padre dos amores
Cada vez que nace una niña, el mundo se estira como una espiga
Eso hizo Diego a Cristina, y ella  pondrá en sus brazos al trigo
Cada vez que nace una niña, expectantes se hinchan los ríos
Como lo hacen: Cristina desde el vientre y Diego por donde camina
Cada vez que nace una niña hay un niño esperándola sin saberlo
El padre y la madre lo saben, lo  reflejan en su mirar ido
Cada vez que nace una niña, la mar y la tierra se hacen un ovillo:
Ya vendrán los niños, ahora tú y yo para ella somos su cobijo
Valery, Valery, apúrate que la tierra sólo lo es, contigo


Juan David Porras Santana

19 sept. 2012

COQUITO


 Anoche soñé con papá y me dictó            
 estos versos para ti 


     Nunca existió ningún ser, que como tú, ofrendara tal amor por 
       Se humillan las carnes sin sentido ante el circulo estrecho de
       tu último abrazo
   Nunca quise decirte por miedo: el corazón que me late te pertenece
       Se ruborizan mis recuerdos ante tu único pensamiento: me hizo
       y lo hice a nuestra imagen y semejanza
    Nunca supe de la otra belleza de tu alma
       Se agolpan mis acciones sin sentido en el opaco espejo, será que
       me repetí tantas veces , por no creer que fuera tanta mi suerte
     Siempre supe que te tendría hasta después de mi muerte
         Una bandada de aves se concentra en el lago de tu frente
         no me muevo para asegurarme que estarán contigo siempre
     Coquito lo que hiciste por mi me acompaña plácidamente
     quiero que lo que hice por ti me sobreviva excitantemente

                                          
Juan F. Porras Rengel/ interpretado   
Oníricamente por                 
Juan David Porras Santana