23 feb. 2015

EXTENUACIÓN EN EL BOSQUE


Los círculos de las hechiceras rodeándola
Los leñadores desertaban entre los abedules
Todos congregados querían sus partes
Para fines como el sacrificio y el goce
Ella nunca se había sentido tan amada
Su lobo feroz terminó como vieja amargada
Caperucita odiaba la capa roja
y la cesta frugal
Esta noche el bosque era una mano negra
Que la apretaba desde sus abultadas nalgas
Hasta las neuronas que encienden y apagan
cada vez que un orgasmo le estallaba
Noche de jolgorio de brujas
y hombres sudorosos
El festín era una degustación
de los siete pecados capitales
todos entendieron
que la clave estaba en el exceso
en no fijar límites ,
en exacerbar las pasiones
y no temer ni claudicar por la culpa
Caperucita a todos les enseñaría
lo torpe que es la licantropía , el vampirismo
cuando tenemos a mano , la sodomía
las contracciones voluntarias de la vagina
y la inacabable imaginación para hacer
del acto más cotidiano y vulgar
un instrumentos lascivo tan incisivo
como de un cuchillo un puñal
de la miel la más lúbrica esencia
mezclar el paladar sobre la piel extendida
El mediodía y su canícula los despertó
Eran huesos rotos y carne desgarra
Divisaron allá en aquella rama
Como Caperucita extenuada
Soñaba con el vértigo
y el éxtasis desenmascarado
Juan David Porras Santana