21 feb. 2015

LA OTRA MADRE


A Dora Pacheco Ospino , mi gran amor
Un viento cargado de arena
golpeó en su rostro
Era una niña para la vida,
estoica lo soportó
moldeo con esa arena
una escultura para la mar
Abandonos ,
carencias la hicieron un papagayo
que sobrevolaba las penas
y las llenaba de color
Como en la Vida es Bella
a sus hijos los levantó
Luego vinimos los otros hijos,
nos acurrucó
Yo todavía no salgo de su ala,
se está tan bien
A pesar de sus mimos,
me enseño el valor
de la autodeterminación,
sin ella no sería
me hubiese devorado
el dragón de la depresión
Dorita es como los pájaros
siempre despierta cantando
El orgullo tantas veces la catapultó
otras tantas la hundió en el dolor
Por eso Dora es como una nación
elemental y altiva, dependerá
de la percepción que del mundo tenga
Si la hostigas y tratas de humillar
sin pensar
como una cascabel avisará y atacará
para velar y cuidar su independencia
que es la de los suyos
Porque Dorita es el corral
al que siempre querrás regresar
Juan David Porras Santana