13 feb. 2015

SONATA DEL AMOR DOMESTICADO


Ante la noche en que el periplo
detenga su azul empeño
Quiebre tu acento
los témpanos del miedo
Y ese anillo de furia
que orla tu cintura
demuestre a los navegantes
la redondez navegable de la tierra
Mujer de mis extravíos
y mis aciertos,
dime de cuánto miedo bruto
está hecho el desencanto
Aquilata mi esfuerzo por no ser yo,
sino el que creo que amas
Nuestras lenguas no descansan,
saben que pronto llegará la aurora
Y con ella la pasión se decolora,
corres por los pasillos desesperada
Para después pasar todo el día
reconstruyendo la noche anterior
Somos hijos espurios del pasado
que tratará de anclarnos a lo ya vivido
Te invito a escapar del fatigado ritornelo,
levantemos la mirada
Es qué acaso somos tan poco
que una temporada pasional nos roba la ilusión
O será que la ilusión no es más que un reflejo
de lo mejor de nosotros mismos
No lo creo, tenemos miedo de hurgar,
de navegar la costa de lo desconocido
Sí es así
Nos merecemos por tanto un destino:
enamorarnos para terminar domesticados
Juan David Porras Santana