10 feb. 2015

LOS FUEGOS FATUOS


Anoche miraba desde tu intensidad
las luces diluidas de los idos
El contraste era alucinante,
al otro lado las luces de la ciudad
no dejaban asomarse a las estrellas.
En la tierra desnuda nos besábamos
y nuestra incandescente luz
se devoraba a la ciudad ,
al firmamento y a los muertos.
Nos decidimos por descartar
los prolegómenos y juegos previos
Los heliotropos, las azucenas
cuyos aromas reptaban por el suelo,
fueron aniquiladas por las secreciones,
los humores, las hormonas
de nuestros amores
Era una noche que invitaba a invadirte,
que sintieras que la penetración brusca
a veces persigue solamente la consunción,
que las lenguas retorcidas son víboras
que en celo quieren ser una y no lo logran,
que aferrarme a ti como un naufrago
no tiene más sentido que la redención,
que morder tus senos me hace licántropo,
que las magulladuras en nuestros cuerpos
marcan territorio como lo hacen las bestias,
que el ardor en nuestros genitales
son las fricciones testaduras
de las copulaciones
De todo estos no queda rastro en el alma,
sólo huellas en los ojos desorbitados
y en la bocas sedientas que piden
sin recobrar el aliento:
Préndeme, cógeme
Juan David Porras Santana