10 feb. 2015

FRONDA



Anclada a la deriva
devoras remota y abrasadora
Inclinado en tu pecho siento que aceleras tu latido
Disminuyen los miedos, se disparan los sentidos
Un faro por estribor enciende y apaga como una luciérnaga
Tus ojos miran sin mirar,
están idos como tu voluntad
Te repartes para que todo tu ser se entere de que eres mujer
Se lo habías negado tantas veces que está sordo, no escucha
Sólo siente una marejada que se estrella con furia
Contra los acantilados verticales de tu mente
Entras en la fronda de confusiones entre placeres y deberes
Ahora no quieres saber si eres una ninfa o una amazona
Soy simplemente el espectador de un evento que me rebasa
Cautivo, exploro milimétricamente la vibración de su piel
Y un olor a madreselva perfuma a nuestros espesos sudores
Juan David Porras Santana