4 feb. 2015

LOS ADVERBIOS DE LUGAR DE LA MUJER




Después de tanto tiempo transcurrido,
sigue siendo lo único inquietante: la mujer

Acá abrevo de ti
con la sed
con que
los hombres azules del Sahara
lo hacen en Siwa

Adelante de ti,
tu negra cabellera se confunde
con la noche cerrada
que precede a la tormenta

Ahí dónde
haremos el amor
y tú me enseñarás
que como las grandes fieras
nos haremos trizas

Alrededor de ti
danzo para celebrarte
como lo hacían los primeros
rodeando a las grandes fogatas

Allá está tu hogar,
aquí tu hombre,
así siempre lo quisiste,
hay momentos
en que te confunden

Debajo de ti
siento tu lumbre,
mis manos son tu instrumento
para tantear en las sombras

Arriba de nosotros
nos gobierna la lujuria
como una Diosa
que juega a Sodoma y Gomorra

Atrás de tu espalda,
guardas tus más impuros secretos
son una carga
capaz de doblar tus rodillas

Cerca de ti
una jauría de lobos aúlla,
saben que te entregarás
con la luna roja y plena
Es donde siempre quisiste hacerlo,
al descampado dónde tus gemidos
y los aullidos se encuentran

Encima de ti
te controlo, pareces sometida,
hasta que me doy cuenta
que nada se ha alterado

Enfrente veo en el espejo
como tus anchas caderas
y tus partes estrechas me constriñen
como una enredadera

Fuera ladran los perros
anónimos de la noche,
mientras tú, dentro te consumes en mí

Juntos muy cerca
el uno del otro
nos tomamos de la mano
y la aurora nos borra

Lejos quedó la mujer
que ahora es una señora
que cuida que todo esté
en perfecto orden

Juan David Porras Santana