3 may. 2015

EL SINIESTRO DICTADOR


     
Se comba una espiga por el peso de un pájaro
Su pecho rojo se refleja en la impávida charca
Cientos de renacuajos los agita la vida que crece
Hay tanta perfección que mi alma se bate en retirada

Mi ser se acongoja, mi despótico yo se complace
En mí, el más siniestro dictador fija las pautas
Es el tenso arco que dispara mis flechas
Es el cancerbero que impide la visita de mi amada

Extremo los sentidos sin darme cuenta le pertenecen
Le doy las armas al enemigo que no dudará usarlas
Extrasensorialmente soy el que perturba tu sueño
Por eso te sientes acosada por múltiples fantasmas

Amada en esa charca de mi infancia, en el ave colorada
Te vi, supe de ti, anticipé  que toda esa perfección
Crecería en mí hasta que un día te contemplara
Ese día llegó, te lo suplico llámame no por mi nombre
despertarás al siniestro dictador
Y este amor es un secreto entre tu no yo y mi no yo

Juan David Porras Santana