4 may. 2015

DIFIERO




                                                        

Del que esconde un secreto hasta después de la muerte
Del que se ahoga con su propia saliva
Del que no se envicia por temor a Dios y no por salvar su vida
Del que inconscientemente permite la injusticia es peor que su antípoda
De la flor que persigue enmendar un daño causado
Del que piensa que estamos en el ocaso de Occidente
y constatamos como Oriente es un occidente repotenciado
Del que a cada paso mide las consecuencias y es un estratega
Del que se rasga vestiduras
y asume banderas frente al error y el horror de los actos humanos
De las religiones y sus falsos profetas que exprimen a los desesperanzados
De cualquier ética que impida la libertad de escoger entre el bien y el mal
Del que daña a consciencia al otro.
Del que actúa y sin prever su consecuencia, causa daño y no se disculpa
Del que cree que el fin justifica los medios. Allí comienza la debacle moral
De ti mi amor porque me has dejado la difícil tarea de juzgar para escoger
   En muchas de ellas confieso haber estado y reincidido, sigo intentando
   actuar para enmendar en consecuencia .


Juan David Porras Santana