9 may. 2015

HETERODOXO HOMENAJE A LA MUJER – MADRE



                    
 A las madres que como las mías con angustia  velan por  nuestro regreso.


Se ha simplificado a la mujer al rol de madre. Se han cantado las más  sentidas loas a la madre.

El más vil carnicero serial hace intocable a su madre. El más atroz Norman Bates mata una y mil veces a su madre.

Las he visto doblegar al instinto maternal y hacerse hombres. Las  veo a diario partirse el lomo por hijos propios y ajenos, ¡Oh madres del mundo!

Incendiarias van llevando una y otra vez el mismo mensaje al mundo: Por ellos todo, sin ellos nada.

Todas son tan parecidas y al mismos tiempo joyas individualísimas. Es difícil dejar de ser madre con resignación olvidan ser mujeres.

En los mascarones de proa  guían nuestras naves por ignotos mares, crispados por huracanes tropicales. Sólo abriendo y cerrando sus pestañas controlan nuestras maniobras para aceptar las adversidades.

Tienen en su poder el más antiguo de los secretos de la supervivencia: el arte de conciliar y entender que Dios es una dosis que hay que saber administrar

Todo es madre en el  universo, el hombre una extraña negación que se obstina en demostrar una singularidad que para ella no es más que ver a su niño jugar que se autoproclama, hombre

Su hijo  huirá de su destino para como Edipo, volver a su regazo, única manera de hacer que las madres del mundo no olviden que son antes que nada mujeres y asombrosamente cumplan con el doble oráculo, Mujer y Madre. Una extraña manera de reconocer y desconocer a un mismo tiempo la unicidad de su esencia.

Soplan vientos de cambio sobre el lánguido velamen del destino. Las madres despiertan de la interminable primavera. Ha llegado el momento de asumirse desde los atributos que les dio el universo:

Ser la certera flecha que quiebra en dos la entidad de la existencia

Ser la libérrima fémina que impulsa la vida en el planeta tierra

Ser la mano tierna y el puño fuerte que asegura que la vida será eterna

Ser la víbora que llena de veneno exacerba nuestras ganas de ser hombres

Impenitente en la bóveda Celeste describir la curva azul, derrotero de nuestra existencia 


Juan David Porras Santana