24 nov. 2015

MEANDROS




Cada minuto digo más y pierdo algo
La víbora le teme  a mi inocuo veneno
Y mis alabanzas son escuchadas
por las  sordas ranas en las charcas

Versos  en los acuíferos de agua pura
Trinitarias descuelgan del balcón de mi amada
Y mis arremetidas someten
a sus generosas, lucias y fenicias carnes

Frutales del alba cuelgo de sus ramas
Apetito cítrico tan extraño en mi alma
Y mis pulsiones confunden a Eros con Thanatos
de allí que estando vivo parezco un muerto

Gitanos deleitan a la luna con cantes de plata
Desvarío en la misma esquina en la barra
Y mis alegrías se radicalizan hasta enmudecerme
Ese soy yo, ese soy yo,  el duende que amarra

Juan David Porras Santana