7 nov. 2015

LA GRAN VETA





Floto en la latitud de los caballos
Inerme e inmóvil me consume la canícula
Aceite de ballenas parece esta agua lenta
Es que estoy en la justa mitad de la tierra
Perpendicular el sol sobre mi horizontal
no permite sombra, no otorga tregua

Es el desierto del mar, agua  espejo
que devuelve la radiación al gran arco
Todo aquí se calcina en inerte usina
Bochorno, sudo el páncreas que sangra
mientras intento izar una esperanzada vela

La soledad de estas latitudes se ve de pronto
asediada por los relinchos de caballos fantasmas
de aquellos que los antiguos navegantes
por las bordas echaron para aligerar la carga
y pintados permanecían en aquel océano de plasma

Vengo de vez en cuando a estas aguas quedas
Consigo en ellas que mis voces más íntimas emerjan
Imperturbables me conducen a un cardumen de versos
Mis redes repletas me demuestran que la soledad
                   Es  mi gran veta



Juan David Porras Santana