18 nov. 2015

EL SENDERO QUE NO TIENE PÉRDIDA







No existes destino, te fantaseamos para como siempre tener un chivo expiatorio, como si la culpa fuese en sí misma  nuestra domicilio permanente. Sí, la culpa que no es más que obtener por la vía rápida una razón para ser.
No te confundas con las primeras palabras, mi intención por el contrario es compartir contigo un hallazgo.  Todas las religiones y creencias se basan en tu predisposición a “pecar” así que cuando te bautizan  en la fe cristiana, o por filiación se es musulmán o judío , te endosan una carga, un pecado prístino y original; desde ese momento vivirás en el pecado, tendrás que redimirte a través de acciones  y penitencias . No está  mal como fórmula para establecer un orden que permita la convivencia, ya que nos iguala y la mayoría de las normas establecidas buscan mantener el orden y la disciplina social.
Hubo momentos en la historia del hombre que por falta de estas normas o el incumplimiento de las mismas, pueblos y civilizaciones desaparecieron.
El secreto de los cultos, de las adoraciones, de la sumisión que ejercen toda forma de enajenación está en la manipulación de ese estado de indeterminación que vivimos desde que nacemos y que dependiendo su gradación va desde la inquietud hasta patologías incurables como las neurosis más terribles . Somos ansiosos porque no sabemos a qué vinimos. Algunos se satisfacen al desarrollar sus capacidades  al máximo. Resulta que ese es un atajo que veces requiere de un gran esfuerzo y te satura de tal manera que en apariencia la ansiedad desaparece. El individuo se siente realizado.
He dicho en muchas oportunidades – tal vez demasiadas- que vivo en estado de alerta permanente como se debe sentir un ciudadano en París hoy. La diferencia es que el por los menos el conoce la causa de su angustia. El ansioso no.
En ella se asientan la mayoría de las neurosis. Es el gran mal de la historia que se va acentuando con las formas de vida contemporáneas.
Ni la psicología, ni las filosofías orientales – contemplativas en su mayoría- , la inteligencia emocional han logrado dar con la cura a este mal que aun cuando connatural y necesario para tener una respuesta rápida y adecuada a las exigencias de las circunstancia , se convierte en un boomerang de consecuencias inesperadas .
Lo primero que hay que entender es que no vinimos al mundo para cumplir una tarea predestinada. Que lo más que podemos hacer es desarrollar nuestras capacidades y podemos darnos el lujo de descartarlo o asumirlo,   si lo consideramos o no, atractivo y deseables
No hay jueces, ni dioses que estén por encima de nuestra consciencia y de las decisiones que tomamos. Es nuestro único gran poder.
Somos tan desvalidos que por no ejercerlo- el gran poder-   cualquier individuo o colectivo puede ser cautivado o hipnotizado para doblegar su voluntad y convertir lo que considera atroz en reivindicable. Los Nazis, Isis, Los hijos de Satán………el novio, la novia , el grupo del barrio ………. Bla bla
Que el poder máximo es tener consciencia – única en el universo hasta que me demuestren lo contrario- tendremos que librar muchas batallas para estar a la altura de ella.  La buena noticia es que  estamos en la senda correcta.
Juan David Porras Santana