14 jun. 2015

¿PARA Y POR QUÉ VIVIR?



                                               
                                                                               A Jacqueline Corazao

El mar desde mi alcoba pasa de un rumor perfectamente acompasado a la percusión de colosos que se proponen estremecer a la tierra para sacarla de su continua orbita.

Es su manera de manifestarme  la pregunta que encierra todos los problemas humanos, sobre todo los que se refieren a la ética: ¿para y por qué vivir?

Me estremeció saber que llegué a una conclusión antes de siquiera plantearme una hipótesis: porque somos los únicos seres vivos con  consciencia de que existe la muerte por lo tanto tenemos la capacidad de decidir vivir o morir en cada instante de la existencia.- Los animales no se suicidan -

Sencillamente no hacemos uso de esa capacidad de elegir por que pesa sobre mí la moral y lo que me hace reflexionar sobre ella, la ética.

Las religiones a pesar de la difundida creencia no son un catálogo de actos divinos, son tremendamente humanos. Los configuramos los humanos para proteger a la especie, así como el pulpo mimetiza para no ser cazado.
   
Por lo tanto vivir o morir no es un pecado, es un dilema tan básico como comer o no comer, sí, así como lo leen. Es tal nuestra libertad que podemos optar por cualquier camino: hacer de la vida un apostolado, hacer de la muerte un culto sagrado, vivir para el prójimo o ser  un tacaño egoísta como Tío Rico Mac Pato . Son decisiones humanas  con consecuencias humanas.

No sé ustedes pero me entra un fresquito, saber que solo le rendiré cuentas a mí mismo.

Sí , sé lo que estás pensando , pero mis actos pueden ser devastadores para mis seres queridos , para los cercanos y los ajenos , ciertamente por eso hay códigos de ética : los diez mandamientos , el Corán , el Talmud , el código de Hammurabi , la ley del Talión para protegerlos a ellos de ti  y todos estos mandatos  quedan resumidos en la frase Hipocrática : lo primero es no dañar . A la que le opongo siempre que no me impida mi libertad de vivir o morir.

Una vez resuelta democráticamente- un mal chiste pero muy cierto- el problema con respecto a lo que podría opinar  Dios sobre nuestra decisión.

Quiero tomar el toro por los cuernos ¿tiene alguna razón el ejercicio pleno de la existencia? Mi respuesta categórica es SIIIIIIIIIIIIII. Elemental, si quiero ejercer mi libertad plenamente tengo que conocer todas las posibilidades transfinitas , en otros términos la que me permite lo finito de mi existencia y de mi circunstancia  y cuando digo, todas, es todas .

Un mujer se enamoró perdidamente  de un hombre de poder pero de alma noble, no podían consumar su relación por razones “Éticas” casado con una esposa moribunda padeciendo una terrible enfermedad. Esta mujer consideraba que había cumplido con sus deberes en esta vida . Decidió delante de su amor pegarse un tiro por la infelicidad que le producía la no “consumación de la felicidad en ciernes  “   Estaba en su pleno derecho. Sólo que la miopía de sentir que la sobrepasaba el problema la llevó al suicidio.

Al día siguiente la esposa del amante murió y él todavía tiene un altar dónde reza por la resurrección de su amor ido.

Acaso la suicida agotó todas las opciones. NO. se precipitó, fue un acto de angustia in extremis por eso y para eso es importante vivir. Simplemente para saber que ante una frustración, depresión, arrechera , siempre habrán tantas opciones como el individuo quiera inclusive la de quitarse la vida pero de todas es la más fácil , la menos retadora , de alto impacto social y de desprecio hacia el individuo , hacia la mismidad.
QUE COMO YA EXPRESAMOS ES LA CATEGORÍA SUPREMA DEL SER

VIVIR  O MORIR NO ES UN DILEMA TIENES QUE VIVIR PARA NO MORIR EN
VIDA,  ESA SI ES UNA TRAGEDIA

NUNCA ME GUSTÓ LA FRASE HAY QUE VIVIR EL PRESENTE, TAL COSA ES IMPOSIBLE. HAY QUE VIVIR ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO. EL PRIMERO YA PASÓ O NOS HACE VER QUE QUEREMOS QUE PASE LO QUE NO PASÓ, EL SEGUNDO ES QUE ESTAMOS Y QUEREMOS SEGUIR VIVOS PORQUE MI CIRCUNSTANCIA PUEDE CAMBIAR O YO LA HAGO CAMBIAR A MI FAVOR.

Juan David Porras Santana