25 jul. 2013

LOS HUESOS DEL NAUFRAGIO




Somos un hombre y una mujer, que deseando crear una vida que sea más que la suma de sus partes
Insistimos  que tú parte vale más y la mía también, seríamos incapaces de reconocerlo, nos amamos
Es  tal tu egolatría amor mío que no te das cuenta, a todo lo que renunció, por ti, pensaron los dos
En la playa la colosal osamenta blanca de la ballena azul, había quedado varada como tú y yo


Los amantes se dieron la espalda, ambos pensaban con dolor, que se había ido el amor
Dormidos soñaron, ella con otro hombre, el con otra mujer, alba húmeda  con la marca de Caín
Ya no se pertenecían, ella pensaba que pensaría él, el hombre pensaba como sería otra mujer
En la playa la colosal osamenta blanca de la ballena azul, había quedado varada como tú y yo


Agonía, culpa, angustia todo en una letanía que de tantas veces repetida, cayeron en su trampa
Reforzar que el culpable era ella, era él, que alivio el par de mártires podía expiar sus pecados
Asombrosa comprensión  la de los terceros, lo habían vivido he indemnes habían sobrevivido
En la playa la colosal osamenta blanca de la ballena azul, había quedado varada como tú y yo


Repitiéndose en otros brazos, habían descubierto nuevas artes amatorias, la novedad sin fin
Cuánto tiempo perdido, la vejez inclemente jamás lo perdonaría, un costo había que pagar
Me dejaron, ¿te dejaron?  A mí también, estamos condenados a la soledad, amor mío, ¿qué será?
En la playa la colosal osamenta blanca de la ballena azul, había quedado varada, ellos ya no están.


                                         Juan David Porras Santana