29 jul. 2013

CUBAGUA, LA PERENNE PERLA DE LA MAR



         A Margarita, la isla más excelsa de la tierra

         Siento la proximidad de Cubagua por sus bajos y placeres perleros
         Navego contra las olas incesantes por los constantes Alisios del este 
         La luz traga todo los objetos al punto que se confunde la proa con las crestas
        Diviso  los  panes de azúcar de Macanao  que en claro oscuro, apagan y encienden

         Fondeo con el ocaso que se torna en una orgía de   dragones desesperados 
         Amaina el viento, el mar parece aceite  y la noche se hace presente, inocente
         Sin luna, el cielo es un cuenco boca abajo de luciérnagas y la mar fluorescente

         Me despiertan la algarabía de gaviotas, tijeretas, que estaban en mí, antes de oírlas
         Así se siente en el mar, todo aparece primero por la intuición, luego su consagración
         A veinte brazadas hay una fuente de pargos incandescentes, infinitos rojos gustosos
         La popa es el comedor del horizonte, allí sobre la mesa el limón cuece el pescado

         Estoy  tan solo que extraño la voz de mando de mi yo, es que ahora soy, no estoy
         La ciudad de Nueva Cádiz, está dispersa bajo la obra viva del barco, tantos muertos
         Por la codicia de unas perlas que hoy se cultivan y perdieron la infinitud de la mar

                           Juan David Porras Santana