5 jul. 2013

LA NUEZ DE ADÁN


                          
       Escalofrió en la bañera, la voz atávica está frente a mamá
       El susto de ella, el descubrimiento de él, desconcierto
       Comienza el largo camino que lo llevará a lo incontrolable
       Perseguirá erguido, corvas, nalgas, pies sin saber que es
       
        Aparece el gran salto al vacío  que lo regresa  al aullido
        Sus ojos se convierten  en fieras dispuestas  a lo atroz
        Deja de pensar, es todo instinto, un sigiloso cazador

       Cede al onanismo con tanta recurrencia que se cree lucifer
       Todo lo asusta, lo culpa, el remordimiento y el placer
       Lo recluyen en la ignominiosa gruta donde será el gran masturbador
       Aúlla  hacia al valle donde indiferentes las mujeres  huyen de él

      Se mira al espejo, aparecen ojeras, mirar ido, protuberancias
      Metamorfosis  del cuerpo que el alma no acepta,  al punto
      Que comenzará a cazar para saciar lo insaciable, nunca se detendrá

                                                Juan David Porras Santana