28 jul. 2013

HENDIR EL ESPEJO DE AGUA DE LA MAR TROPICAL


                          
 Mucho de lo que la mar no dice se escucha en el grito de la gaviota
                         El    Añalejo

Has sentido la irresistible atracción del abismo,
La mar te seduce y te espera con sus cálidos brazos
Solo en el trópico, como sus mulatas de fuego y terciopelo

¡Chico, Juan David quiere capturar langosta en la Mucurera!
Irineo , Matilde  lleven vitualla , hoy comen en La Garza Prisionera
Aquí los espero,  la mar está fresca me traen un corocoro boca colaráaa

Seguro viejo, el agua está clara y el viento sopla nordeste
La Garza Prisionera sale de las aguas de Robledal hacia altamar
Toda la paleta de azules se agotó entre mis pupilas y la luz
Y los otros nunca las volví a ver, la mar cambió y yo también

Diez brazadas, veinte, al fin las múcuras, vaivenes de abanico de venus
Lo fresco abarca todo lo benigno de la circunstancia. Es  prístino
Mis pulmones están sin aire, veo el rojo excitante en el fondo de la oquedad

Asciendo, tomo la bocanada de aire, abajo me esperan los rubíes de la mar
Me quema el coral de fuego, quiero tomar todas por las antenas, codicia
Mi piel tiene una relación tántrica con las esponjas, igual no me siento

Ingravidez, temperatura del abrazo de una amada, provoca no ascender
Alegría en el barco todos los colores y formas sobre cubierta, epilépticamente 
Rojo, plateado, ojos saltones, rayados, misiles, la diversidad en tropel

Ya en la enramada sobre la leña, Nemesio calienta en el viejo caldero
Agua, sal, ají, toma el corocoro boca coloráaa , lo escala y todo se hace esencia
Estamos encubriendo el sabor como hacemos con el amor, todo es cuestión de pureza.

Juan David Porras Santana