16 dic. 2015

MI REINA APIS





                                                  
A Mirta Figueroa

No hay nada que un hombre no sea capaz de hacer
cuando una mujer  le mira
Alejandro Casona


Vivo para ti, trato de buscar otra razón para existir y simplemente siempre termino en ti. De donde vengo reina tu perfume, mujer. Hacia donde voy, como un leopardo sigo tu aroma, mujer.

Me he convertido a fuerza de seguir tu rastro  en el más infalible lebrel.
Día con día mi lenguaje corporal trata de alcanzar tu atención, que decir de mis palabras que como un cruel emperador romano, martirizo hasta obtener su verdad originaria para complacer tus más recónditos deseos.
Que por oscuros guardamos en secreto y compartirlos nos hace desenfrenados  amantes.


Por ti todo, sin ti la indolencia profana. Perseguidor de una fe adorable que dimana de tus entrañas me he convertido en el oficiante de un culto afrodisiaco de consecuencias letales.  Es tu piel que incita a las prácticas olvidadas de la gran Cleopatra, que de su naturaleza depravada surgían pasiones suicidas como las de Marco Antonio y tantos otros ya olvidados

Al principio creí que era mi obtusa forma de asumir mi existencia, la que hacía que me sintiera víctima de ti y tu circunstancia. Me sentí redimido cuando descubrí  que no era yo, sino ese magnetismo que sin esfuerzo de parte tuya me llevaba hacia el más insospechado destino: hacer de mí un  satélite natural que orbita en torno a ti y que  su poderosa gravedad me alcanza, cada vez que como un zángano me exiges penetrar en tu panal mi Reina Apis


Juan David Porras Santana