30 dic. 2015

DEGRADARSE ES TAMBIÉN AMAR





Quiero comenzar este poema con una parte de los versos de Itaca del gran Constantino Kavafis

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.


Todo está dentro de nosotros porque lo que está afuera apenas lo vemos lo incorporamos de manera transmutada,  adaptada a nuestro sistema cognitivo y valorativo. Realmente somos el centro del universo, nada es objetivo, el mundo real está allí pero lo interpretamos no sólo racionalmente sino emocional y sentimentalmente.  Por eso escogí la poesía como instrumento para expresarme. Recuerdo cuando leí a Herbert Spencer que decía: la poesía, considerada como un vehículo del pensamiento, es especialmente impresionante debido, en parte a que obedece todas las leyes de intervención eficaz, y en parte porque al hacerlo se imita a la naturaleza mediante expresiones de emoción.
                                              DEGRADARSE ES TAMBIÉN AMAR
A Casia la última Etrusca

Soy barro de muchos lodazales
Aprieto fuerte  tus caderas
Me afinco zángano sobre tus nalgas
Al principio no me reconoces y te da miedo
no de mí , sino del abismo que represento
Porque te he susurrado al oído, lo codiciado
Tu secreto más íntimo lo he hecho pan
y como Cristo comí y bebí de tu cuerpo

A diferencia de sus discípulos, con ansias
por la  abundancia de tu festín, de mi hambre
nada sacia en esta dimensión del cuerpo y el alma
todo va cediendo como al paso de la ardiente lava
Sólo hay súplicas  en el fondo de tu mirada
Sólo hay temerarias insinuaciones en mis manos
Se extiende como una sábana tu piel blanca
rojas son un enjambre tus arterias henchidas
de sangre  recientemente
rescatada de lo más intimo

Ya no eres, estás transitando intermitentemente
Yo no quiero dejar de ser el espectador
de nuestra degradación
que sin temor nos llevará a reconocernos
cuando estando perdidos , nos apretemos fuerte

Juan David Porras Santana