12 abr. 2014

SANGRA EL RUBÍ



 A la  estación del tren dónde arribó mi corazón

Amor, ¡cuántos caminos hasta llegar a un beso,
Qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera……….
Pablo Neruda

Tus gemas
sangran, guardan selvas, escancian miel 
Tus ojos
son un invernadero con extintas orquídeas 
Tu boca junto a tu lengua
paladean como lo hace
una pantera con el cervatillo todavía caliente
Tu corazón es alado
nunca está en tierra como el vencejo real 
Tu alma pesa mucho
de tanto querer abarcar y asimilar 

Pocos o tal vez ninguno
se acerco tanto a tu territorio 
Que como un tigre de Siberia abarca más allá
de lo que mis ojos pueden  otear 
Recelosa siempre me tienes a raya,
¿me dejarás cruzar? 
No piensas en ti,
sino en mis intenciones de dañar 
Tú que cruzas infranqueables distancias,
la nieve traga tus huellas
Mujer de soledades, son tantas tus alertas,
que son una invitación a traspasar 

Da tanto miedo  tu majestad
que parezco un vasallo de vuestra merced 
Dispuesto sin que lo sepas a conspirar
para hacerme de ti, de tu voluntad  

Debe dolerte tanto el corazón 
Que por eso es alado para volar 
Al menor intento real de amar 

Será que dispararé mil perdigones 
Para que caigas, ruego moribunda
Sanarte, cuidarte para que me ames 
Aunque sea para recompensar mi humanidad 

Juan David Porras Santana