28 mar. 2014

EPILOGO DE LAS CONSTRUCTIVAS CONVERSACIONES CON MAYTE GGLEZZ(6)






                                              LA POESÍA DEL INCONSCIENTE

Yo sigo siendo tan inocente que,
me sigue alumbrando la bendita esperanza
de que un día, los poetas gobernarán el mundo.
                  Mayte GGlezz

Al llegar al café sabía que Mayte hoy se despediría de mí.

Hola poeta, su abrazo fue tan fuerte y cálido que confirmaba mis sospechas.

Sé que te  preguntarás para que te cité a este sitio tan íntimo para mí que como sabes en él, vengo a relajarme y a dejarme llevar por mi extraña transportación  a los mundos de más allá.

Si Mayte me llamó la atención pero lo tomo como una deferencia hacia mi persona, el querer compartir el tema de tu lado oscuro del corazón aquí, en la intimidad que representa el lugar para ti.

Poeta, sabes que me une a ti, no pongas esa cara de emoción  picará ¿Qué Mayte? La poesía. Para serte sincera no sé si eres un poeta mediocre o bueno, surgido de su propia incertidumbre pero en mí calas y eso es lo único que me interesa, tus voces en mi lado oscuro tienen eco. ¿En tu lado oscuro Mayte?, no te asombres, si estás pensando en sexo, nada que ver. 

Mi oscuridad aparece cuando trato de alcanzar un fin y ni mi entendimiento, ni mi sensibilidad pueden llevar su luz. No imaginas mi caro amigo, cuánto sufro.

 De repente llega tu palabra y como si supieras a priori sobre el asunto, me revelas caminos espinosos pero certeros para llegar a lo ininteligible  y aquel paisaje umbrío se enciende como la canícula en el trópico y los fantasmas huyen despavoridos y las figuras auténticas se hacen patentes.  En ese momento  y sólo en ese momento me haces tuya. 

Me imagino que es lo mismo que siente el ciego cuando alguien lo ayuda a cruzar la avenida congestionada: gratitud.

Déjame advertirte, no es que te considere un iluminado, ni un sabio, por el contrario eres complejo, barroco, disperso  y hasta ajeno con respecto a los tercero. Pero tu inconsciente habla y de que manera, como si no tuvieses ni consciencia, ni un YO 

Mayte, impresa en mi memoria está un camino de arcilla roja de un pequeño cerro que había frente a mi casa, tendría 7 años de edad, viéndolo detenidamente frente al azul del cielo que servía de telón de fondo, descubrí que mi mundo estaría constituido de imágenes que aun cuando entraban obviamente por lo sentidos pasarían directamente  a la sentina del inconsciente, sin decantarse por el filtro de la consciencia y mucho menos como un acto intelectivo. Ese soy yo.

 A lo largo de mi vida he presumido de muchas cosas que no me pertenecen y de las cuales hoy junto a ti me quiero desprender de ellas y una de la cual estoy seguro que no es mía , ni será para mí, eres tú .

 Ambos lo sabemos pero nos resistimos por un imperioso estado de hipnotismo y fascinación que ni siquiera pertenece a tu mundo del más allá y mucho menos a este poeta del inconsciente que inconducentemente lo que hará es reafirmar un imaginario estado de necesidad.

Con lágrimas en los ojos me incorporé, un simple apretón de manos fue suficiente para el adiós. Voltee mientras caminaba hacia el taxi  y Mayte, era una con su circunstancia y el resplandor descendente del último sol.

Juan David Porras Santana