27 mar. 2014

DIALÉCTICA POÉTICAS DE MAYTE GGLEZZ (4)





LA DISTANCIA
La distancia es un ingrediente que devuelve al amor,
el mismo gusto que la costumbre le hizo perder.
               Mayte GGlezz

Eran alrededor de las 6 pm, la hora del ocaso vertiginoso pero intenso de la Bahía de Juan Griego. Estábamos  tan leves  que cualquier perturbación  nos haría sentir el peso ineludible de la gravedad.

 Estos momentos eran los que habían permitido  durante un  tiempo que la coexistencia  pasara a un segundo plano y el devenir se convirtiera en la proa del barco que avante asomara entre los delfines que juguetones la cortaban, el largo diálogo que hasta el crepúsculo incendiario nos acercaba, eso creía yo.

-Poeta, ¿Te parezco una mujer de pensamiento preclaro?, preguntó, dudé en mi respuesta y con mi característica diplomacia le contesté:
-En fin Mayte, a ver, ¿sientes inseguridad? , ¿Las conversaciones previas han movido tus emociones, tus raciocinios?
-Me estás devolviendo la pregunta, aseveró; respondí:
-No, es que pareciera que dudaras de ti,
-Por el contrario poeta dudo de ti. De tu capacidad para precisar y obtener de ambos, conocimiento, te lo voy a decir de manera directa, Juan David eres un escapista.
Por vez primera me llamaba por mi nombre y me sentí como un pez en la red.

-Sabes Poeta quiero pedirte que te distancies de mí, eres inocuo, anodino, te falta fuelle para darle consistencia a nuestro diálogo.
Estaba asombrado, estupefacto de la inesperada determinación. Sin decir nada, me retiré. El disco solar había sido degollado por el horizonte  y yo por Mayte.

Al día siguiente estaba en Caracas, volví a mis quehaceres y no supe más de Mayte. Transcurrieron tres años, hasta que un 26 de marzo de 2017, vi en la vitrina de una librería de la Plaza Venezuela, un libro hermosísimo en cuanto a su presentación,  titulado, A MI SOLEDAD LE GUSTA LA TUYA;  para mi sorpresa la autora era Mayte GGlezz  y se encontraba dedicando y firmando ejemplares en el recinto de la famosa Librería Non Plus Ultra .

 De inmediato adquirí un ejemplar para  que me lo autografiase, no había notado mi presencia  hasta que estuvo frente a mí, súbitamente se incorporó y me abrazó, diciéndome: -Poeta no hay un solo día que no piense en ti. Vámonos de inmediato de aquí, necesito que continuemos nuestra abruptamente suspendida dialéctica.

Durante la caminata hacia el  Gran Café, no articulé una sola palabra. Ella hablaba hasta por los codos y de todos los tópicos, a cual más heterogéneo.

 Nos sentamos en una mesa que daba hacia el boulevard de Sabana Grande y ordenamos dos capuchinos. Me tomó de las manos con tanto afecto que hizo conexión conmigo de inmediato.

-Poeta logré varios mundos del más allá, gracias amigo por no interferir, durante estos tres años, jamás te lo hubiese perdonado. Te pude vivir tal como lo conversamos en sueños que me hicieron dueña de tu destino, por eso hoy estás aquí.

Era una ecuación lineal  lo que derivamos de nuestras conversaciones, recuerdas:” lo más revelador, lo que no está ni en el sueño, ni  en la realidad, ni en el verso, eso que llamas un mundo de más allá, sólo a ti te pertenecerá. Por lo tanto si puedo soñar con tu nombre, si en silencio te aprendo a querer, sin que lo sepas, serás tú mi hombre y aunque lo ignores, seré tu mujer”   .

 Ergo si te sueño  me perteneces aun cuando tú no estés consciente de ello. Pero faltaba un elemento fundamental para que se diera la alquimia perfecta  y recordé: La distancia es un ingrediente que devuelve al amor, el mismo gusto que la costumbre le hizo perder.

 Necesitábamos alejarnos, sin darnos cuenta nos estábamos acostumbrando el uno al otro y eso no funciona en el amor, quita la cara de asombro Poeta, yo no estoy enamorada de ti.

Cualquier relación requiere de distancia para lograr la perspectiva que se va perdiendo con el acercamiento, y en un diálogo, somos dos, no uno y en eso nos estábamos convirtiendo, empezamos sin darnos cuenta, a hacer concesiones, relajamientos, perdimos la condición de alerta.

 Me voy esta tarde pero quiero que nos veamos en una semana en la Paz.

Para que veas que no hay fabulaciones en lo que te digo, quiero que la dialéctica número (5), verse sobre el tema que sé, estás sumergido en él, el inframundo del sexo . Si ya sé, es un salto dialéctico pero así eres tú, más desordenado que un ataque Apache a una caravana de colonizadores europeos.

Juan David Porras Santana