2 ene. 2016

LUJURIA SOBRE EL MÁRMOL BLANCO




                                             

Sí, es  mármol de Carrara y estuvo en los aposentos  del emperador Calígula. Su blancura era tal que fue un hallazgo que jamás se repitió.
 Al obtener el bloque de la roca compacta, el emperador   ordenó  a los artesanos, la construcción de una plataforma que podía utilizarse  de  cama o mesa.
Su secreto destino era servir de exhibidor  del hermoso cuerpo, casi tan blanco como el mármol de su hermana Drusilla que como sabes Andrés, fue su amante incestuosa, a quien después de su muerte, la deificó oficialmente como la representación viviente de Venus
Me asombra su relato Rebeca, le dijo Andrés, le confieso que cuando me mostraba todas las maravillas que había coleccionado su familia, fue su comedor con esta pieza única la que me dejó en shock, espero que no se burle de mí, pero al mirarla de inmediato vi extendida sobre ella una mujer desnuda y de su cuerpo emanaban terribles escenas lujuriosas y podría asegurarle que era observada por un hombre alto que disfrutaba. Será que las cosas guardan su historia cuando como esta, son trasgresora de la moral, y sus pecados tales que aun cuando mueren los personajes, en ellas queda impresa como en el más explícito libro  lo acontecido una y otra vez.
Rebeca sin asombro asintió con la mirada. De inmediato, sin articular palabra se despojó de las vestes y se recostó sobre el frío bloque de mármol que fungía de mesa. Metamorfosis de la alquimia más oscura, transformó sus rasgos de señorita soñadora en una devoradora de hombres,  invitando a Andrés, que atónito la contemplaba a besar su pubis que enrojecía y se hinchaba en la medida en que éste se regodeaba desde la vulva hasta el más inextricable laberinto de retorcidos deseos y morbosidades.
Sobre la mesa de mármol de pronto, cayó una túnica roja, Andrés volteo y frente a él, parado muy alto, grueso pero de cuello y piernas delgadas, Calígula como lo había hecho durante  2.000 años, disfrutaba .


Juan David Porras Santana