4 ene. 2016

UN LARGO VIAJE HACIA LA AUTOTRASCENDENCIA


                                    
Carolina había nacido con una penetrante cabeza para los asuntos humanísticos.
En clases de filosofía de 4° año de bachillerato en humanidades, le preguntó al profesor de la cátedra Don Hermenegildo Traba   ¿cuál era la diferencia entre ella y un animal?  Sin que mediase dudas, éste le respondió tajantemente: la racionalidad bachiller, y acotó, el hombre es animal racional y cartesianamente espetó un latinazo para darle mayor fuerza dramática a su aseveración: cogito ergo sum ¡qué es eso! gritaron al  unísonos  despavoridos los estudiante, a lo que el profesor traduciendo, respondió: pienso luego existo. 

Todos quedaron asombrados por lo que pareciendo de sentido común, nunca se habían detenido a pensarlo. Carolina en cambio sintió que la interrogante había sido respondida parcialmente y balbuceante se atrevió a decir: Profesor, pero además de pensar,  yo siento y algo más importante, yo tengo un espíritu y es el centro de mí ser. El profesor algo molesto le recordó que ese concepto de origen griego y desarrollado desde el punto de vista que ella lo trajo a colación era del filósofo alemán  Scheler el de “espíritu” había sido superado por la ciencia al entenderse que sentir y trascender eran funciones cerebrales y que todo tenía un mismo origen, la mente. Carolina por favor le agradezco que no nos desvíe del pensum de estudios, con sus especulaciones y desconocimientos de la biología moderna, sentenció.

Graduada suma cum laude de Filosofa 6 años más tarde, Carolina se topó con un envejecido profesor Hermenegildo Traba, quién la reconoció al instante, mi recordada Carolina me acabo de enterar de que fuiste la alumna con mejor calificación de todas las carreras de la Universidad además te confieso que me siento orgulloso y en alguna medida artífice de que seas filósofo como yo. Carolina con una mezcla de compasión y sarcasmo, le dijo: sí profesor en el fondo se lo debo a usted, y le recordó aquel día dónde le formulo su gran duda existencial  ¿cuál era  la diferencia entre un animal y ella?, en la  que sentí que no me supo del todo responder, así que apenas concluí el 5° año me inscribí en filosofía segura de que después de 5años de estudios adicionales, mi inquietud iba a ser satisfecha.
 Para mi asombro y me imagino que el suyo, no fue así, al punto que a la mitad de la carrera estuve a punto de estudiar el bachillerato en ciencias para poder optar por la carrera de medicina, ya fuese en la especialidad de psiquiatría o de neurología, porque todas las respuesta según mi propios profesores  estaban en la ciencia y que los estudios de filosofía estaban periclitados o en el mejor de los casos se limitaban a los textos de autoayuda, al punto que Platón era un guevón a vela - perdóneme el termino- al lado de Paolo Coelho .
El profesor con cara ahora de pesadumbre le reconoció el cambio radical que había dado el mundo, al punto que esa era la razón por la cual  daba clases en bachillerato para poder junto a las carreritas que hacía como taxista, redondearse unos ingresos para pagar las cuentas.

Por su parte Carolina había recibido de su padre, el multimillonario Don Edgardo Urquiola, como obsequió por la finalización de sus estudios universitario con honores. Un viaje para donde ella quisiera.

 Sin pensarlo dos veces ya tenía el destino: El Tíbet, a un aparatado templo Taoísta, en la búsqueda de la ansiada respuesta a  ¿sí existía el espíritu o no?  O solo somos unos seres cogitantes que además estamos obsesionados  en extirpar los sentimientos y el espíritu para que no interfieran en nuestras decisiones materiales y hedonistas 
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Una vez arribada a Lhasa capital del Tíbet en tren desde Pekín, el guía Laipu la contacto para llevarla a Taktang  o el Nido del  Tigre,  un antiguo monasterio ubicado en un acantilado a más de 3.120 metros sobre el nivel del mar.
Llegaron después de 26 horas de caminata.  Extenuada Carolina, espero recostada en un bambusal, durante más de 6 horas, hasta que un monje de apariencia cándida le invito a pasar a un pequeño aposento donde lo que había era  una estera y una mesita con un servicio de té. El monje tomo la palabra:  según pude interpretar en tu solicitud de enseñanza quieres saber, si el espíritu existe, lo más seguro con la intención de dirigir tu búsqueda hacia la existencia de Dios, me equivoco, Carolina asintió con la cabeza, a lo cual el monje agregó aquí solo estas tú y la naturaleza, dentro de un orden que no lo puedes asir, es un flujo permanente en el universo y lo llamamos Tao , dónde solo existe el cambio del ser al no ser y debes aceptarlo en su constitución que son el ying y el yang confluyendo en el  eterno circulo. Y como colofón le recitó
La aceptación lleva al Mundo;
Todas las cosas comienzan con virtud y terminan con contención,
Pero es la aceptación la que lleva a la armonía.
Como otros enseñaron, yo enseño:
"Aquello sin armonía termina con violencia";
Esta es mi enseñanza. 
Venciendo lo Imposible
Lo blando vence a lo duro;
Lo que carece de forma penetra lo impenetrable;
Hay valor en no actuar.
Enseñando sin palabras,
Trabajando sin acción,
Es algo que pocos pueden comprender. 

Y en efecto Carolina nada comprendió y se recordó a la serie Kung Fu que veía de niña, y se dijo así misma que fu, voy a terminar como David Carradine, el actor que hacía de Kwai Chang Caine en la serie ,   ahorcándome por intentar masturbarse y ahogarse a un mismo tiempo  en el closet de un hotel de mala muerte.

Doce horas después estaba en el aeropuerto de Pekín rumbo a Europa y de allí su amada Caracas-Venezuela

La fue a buscar al aeropuerto de Maiquetía,  Estoica, el chofer de origen Ruso que le manejaba y servía de guardaespaldas  al padre. Sin cortapisas  le dijo, llévame a la Castañuela que me quiero tomar unos whisky y comerme un pulpo a la gallega. Como siempre la recibió Pancho con el acostumbrado: Cómo está mi bella dama , Carolina le contestó muy bien Panchito y tú , éste le contestó : mejor sería un abuso . Sin preguntar le sirvió un Black Label en las rocas y mandó a marchar un pulpo a la gallega.

A su lado se sentó un hombre alto de aspecto judeo-palestino- valga lo paradójico- que estaba tomando un Old Parr en copa, se presentó: mucho gusto, Juan David, ella extendió su mano y casi inaudible dijo mucho gusto Carolina .

Juan David  había estaba viviendo una crisis existencial que lo había llevado del ateísmo Nietzscheniano  a una total entrega a la ciencia como solución a todos los males hasta que ese día  por fin  la logoterapia había llegado a su rescate

Ella comenzó el diálogo: No me joda que vida más puta, yo lo único que quiero saber, es si Dios existe, discúlpame pero me ha pasado de todo, lo que me falta es que  tú me recites la Torá porque cara de judío tienes, sonriéndome le conteste yo no soy judío estoy “jodido”, soltó una carcajada y me ripostó: somos dos.

La conversación inmediatamente tomo  el tema por los cachos, Juan David, ¿existe el espíritu?, respiré hondo  y le conté lo que en mi estaba aconteciendo y que había conocido a una logo terapeuta en México que sin querer, queriendo  me hablaba del espíritu, consciente de que yo no compartía su total creencia.
Asombrosamente mi padre que si era filosofo Juan F. Porras Rengel , ninguno como él , un día llegó molesto de una actividad social y me contó que rodeado de médicos y psiquiatras , éstos le habían dicho que la metafísica y las pruebas de la existencia de Dios , estaban archipericlitadas que ya se había demostrado científicamente que el cerebro lo era todo . Juan David, no quise discutirles como me decía García Bacca- su maestro- hombre Porras son mosquitos.
Y yo en el fondo pensaba mientras lo escuchaba que lo paradójico era  que yo- un ignaro-  sin los conocimientos de los científicos y filósofos, había llegado a la misma conclusión de ellos. El espíritu es una invención más de la fe para justificar la no demostración de la existencia de Dios.

Me di cuenta que Carolina estaba toda confundida por la perorata que le había lanzado sin anestesia y sin continuidad lógica.  Pongamos orden en la pea, le dije, traje  a la amiga mexicana a colación, porque tuvo a bien regalarme hace dos años un libro que se titula, Afinar la Conciencia de Daniele Bruzzone,  una especie de replanteamiento de la educación a partir de la logoterapia. Y no me lo vas a creer tu vienes de Buthán del Tíbet,  y  yo, hoy   en el retrete- tengo mi biblioteca en el baño por eso digo que tengo una cultura de letrina -  encontré el capítulo que me respondió tu pregunta que es la misma mía.  Permíteme tratar de comunicarte el hallazgo  que mágicamente se me reveló con apena tres páginas de lectura.

Desprendámonos aquí y ahora del YO, que como bien decía Freud, no es el dueño de la casa y comenzamos nuestro viaje, ambos no aceptamos el imperio de algo que quiere imponérsenos incondicionalmente sea de nuestro fuero interno o externo, durante mucho tiempo te le has opuesto a la explicación simplista o generalizada de que la ciencia, la naturaleza, la evolución explica la no existencia del espíritu.
Podemos coincidir en que es una tendencia muy humana en que te hipnotice por decirlo de alguna manera la especialidad. El físico quiero explicar todo a través del universo, el biólogo a través de la evolución…… quedando atrapados en su submundo que niega todo lo demás. Y la pregunta que surge de inmediato es: ¿existe  alguien de algo externo a sí mismo?.
Y ese sí mismo además tiene un carácter personal que manifiesta la preferencia de una persona por determinados valores o de su rechazo a ellos. De aquí que Frankl establece que la mera ciencia crea meros hombres que son como los objetos de la ciencia, uno más, y no responden a preguntas como las tuyas Carolina, existe el espíritu, Dios existe , deshumanizando al sujeto humano.
Son las famosas razones del  corazón, lo que nos hace si queremos expresarlo de una manera originaria seres religiosos a priori sin condicionamiento de cultos o de intencionalidad y asombrosamente esta fe puede permanecer inconsciente sin ningún tipo de confesión o adherencia religiosa , como creo que es el caso de ambos. Es lo que determina la logoterapia como la auto trascendencia, situando el sentido último del hombre fuera del hombre mismo y se encuentra en Dios , es más, es Dios mismo.
Este autor cita una frase de Vergote* – no te confundas Carolina no soy yo, por aquello de yo tengo un pipí grandísimo y me lo quieren cortar no es un ente metafísico como el que le cuelga o colgaba a papá- , la risa inundó el local y de pronto cuando espete la frase de Vergote , las lágrimas corrían por sus rojas mejillas   – “lo sobrenatural se abre sólo a quien sabe descifrar los signos que lo sobrenatural inscribe en el humano "     

Juan David Porras Santana

*Verga en Venezuela es un sinónimo vulgar de pene .