5 ene. 2016

PASAJERA MELANCOLÍA





                                         
                                                       Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes  
                                                       a tus ojos oceánicos. 

                                                     Allí se estira y arde en la más alta hoguera 
                                                     mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago

        Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes 
        que olean como el mar a la orilla de un faro. 

      Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía, 
      de tu mirada emerge a veces la costa del espanto. 

      Inclinado en las tardes echo mis tristes redes 
     
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

       Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas 
      que centellean como mi alma cuando te amo. 

      Galopa la noche en su yegua sombría 
      desparramando espigas azules sobre el campo. 

                                              Pablo Neruda,  poema n° 7


En estos días donde he alcanzado, Dios mediante, mi curación y hemos logrado un triunfo en mi país para comenzar a producir un cambio en lo  político, económico y social.
Les confieso que me he sentido un náufrago, aun cuando he mantenido y ampliado mi producción generosamente llamémosla “literaria”, cierta desazón se apoderó de mi corazón.

Estamos de vacaciones colectivas en la empresa y si bien es cierto que he salido unas cuantas veces–no muchas a lo que dirá la gerente de Administración: ¡gracias a Dios!- a tomarme unos tragos y a encontrarme con la noche y su más bello felino :la mujer; la mayor parte del tiempo he estado encerrado en mi cuarto, divagando, a veces leyendo y escribiendo. Me he recluido como un monje Cartujo, no orando sino masturbándome- pienso que ellos, hombres y muy humanos, lo hacen también  -
 Y si bien es cierto que no estoy en mis mejores condiciones físicas y anímicas: se me cayó en buena parte mi cabellera- quimioterapia- no tengo sensibilidad en los dedos de las manos, me cuesta conseguir una erección satisfactoria y me siento cansado y abatido. Las veces que he salido he abordado a alguna dama, sin mucho éxito y la verdad sea dicha, sin muchas ganas. Pues me he conformado con masturbarme de cuando en cuando y en pensar – creo que desvariar sería más honesto- y mi contención asombrosamente es el oficio de escribir, casi a diario.

Les relato esto con ocasión de que me vino a la mente, LOS VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA del príncipe de poetas Don Pablo Neruda – en mi juventud y por mucho tiempo, me los sabía todos de memoria -  con esta cara no me quedaba otra, eran indispensables para tener éxito en mis conquistas, eran mis finas herramientas de trabajo para mis cuitas.  Recordé hoy, en particular el n° 7 y se me aguaron los ojos – nunca o casi nunca lloro- me sentí tan identificado en mi estado emocional y sentimental que quise compartirlo con ustedes mis amigas y amigos virtuales pero tan reales como Sancho Panza para resolver los problemas del día a día . 

Recuerdo un pasaje del Quijote dónde luego de cabalgar todo el día, Sancho se recuesta en la orilla del camino y Don Quijote le ve callado y como ido y le pregunta Sancho ¿Metafísico estáis? , y este le responde no maestro, es que hambre tengo . Dios los bendiga
Su amigo
Juan David