15 ene. 2016

LA NEBLINA QUE TODO ANIMA



Señor no quiero que me dictes este poema
permíteme pergeñarlo desde mis dominios
cada día más disminuidos pero temerarios
Nunca pensé  que atreviéndome a tanto
Podría alcanzar esa verdad que mi yo esconde

Soy el archipiélago  que mi existencia alberga
Naufrago de mil islas dónde me han ido abandonando
Afligido otras  veces desbordante vivo un sueño desmedido
Hacer de la mujer mi sacrílego acto que profane tu afán
y las libere de ese único destino que con María engendraste

No imaginas cuantas veces quise ser franco contigo
Pero tú que lo sabes todo, te anticipas y me desviabas
Señor, Oh mi Dios ellas son mi norte verdadero
La razón para que mi vacío tenga el elixir de su contenido
Son y serán las constelaciones que guían mi destino

Ese ignoto reino que durante mi destierro he concebido
Ellas allí galopan libres en la pradera y bañan sus cuerpos
Las miro sin mis ojos, las escucho sin mis oídos, aroma
que se esparce sin limites como una neblina que todo anima

Juan David Porras Santana