30 jul. 2015

EL MAR QUE SIEMPRE SUEÑO



                                         
A Isabel D´Ambrosio

Los hombres hicieron las barcas;
pero ellas cobraron alma al tocar el mar,
y se han liberado de los hombres.

Gabriela Mistral


El mar nunca tiende su mano, suspírala 
Es la entidad por entraña de la libertad 
Las gaviotas gritan, huyen de  Neptuno
Los pelícanos conocen su recóndito secreto 
Fui aquel niño que con temor lo reverenció 
Hoy el viejo  que desciende por su vertical  
traza la estela a pesar del pesado fardo, y el faro
que sabe cuándo solo desde la tierra lo debe mirar 

Soy hijo de la marea, lo intuyo, lo presiento
Jamás me atreveré  jactanciosamente
a  hendir como una daga ignorando su fondo
a hablar su idioma , e interpretar su apología 
Sé que con él podría hacer girar a la tierra 
para mostrarme  la diferencia de venir de él 
a entrar y circunnavegar entre penínsulas, estrechos
para perderme en los ignotos archipiélagos sin bautizar 

Todo llega al mar, naufragios, amores, crepúsculos 
Lo he visto regurgitar continentes de basura 
Devolverlos a la tierra y a sus desleales depredadores 
que luego aspiran que brille y salte en sus redes la vida 
cuando a cambio le han clavado
el agudo colmillo de la víbora  

Venimos todos del mar, algunos regresaremos
Otros le cantaran odas o simplemente se alejaran 
Aun cuando esté lejos de la mar me invade su resaca
como si fuese una palmera solitaria de aquella playa 
con la que sueño  ser inundado por la espuma y la sal 

Juan David Porras Santana