7 jul. 2015

TEMBLOR EN LA FLORESTA






La mujer es como la sombra:
si la huyes, sigue; si la sigues huye.
Chamfort


Vengo de ti y hacia ti me entrego
Mi voluntad fue anulada para siempre
La perdí aquella tarde estuosa en la floresta
La luz vegetal aniquiló mi cartilaginosa existencia

Dejé de ser aquello para lo que nací
Me convertí en una boca insaciable
que hacia agua entre tus frenéticas piernas
De hombre muté a niño y maduré mujer

Me incorporaste, me asimilaste a tu ser
Cadena de impertérritos momentos de placer
Sucesión de innombrables quiebres de indolencia
Cuanto corrí despavorido, omnipresente, mujer

En mi delirio atendiste mis quejas sin escucharme
De la absoluta delicadeza desataste  el tifón
Para hacer que reaccionara e hiciera frente al ayer
Devoraban mis pájaros tus entrañas,  te saciaba

Me recomponías con desechos de la otredad
Sabías con certeza que Dios me hizo incompleto
Para que tú, mujer, en ímproba tarea  iniciaras
la era dónde una vez más, vuestro poder ardiera

Juan David Porras Santana