27 jul. 2015

LOS DESTERRADOS






Tu entraña fuese y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche,
como demencia de mares solos!.
Gabriela Mistral


Palpo la fina piel
que se me adhiere
Los blandos tejidos
que mi boca muerde
Hirsutos pezones,
senos llenos de temblores
De cuajo en mi boca
pende un pez dorado
Soy el amante que hace
que pese la sombra
sobre tus caídas,
que hondas nos proscriben

Destierros de luna blanca
sobre colinas azules
Sinuosos y amenazantes, andamos
Luciérnagas señalan el camino
que abismales  simulan
las insondables fosas
dónde yacen nuestras
antiguas danzas y ropajes

Esteparios un coro de lobo
nos incitan, aullando
a tomar la vida
con devoción de plenilunio

Nuestros cuerpos acoplados
son el verdadero paisaje
que convulsiona y reacomoda
en cada instante de la sangre
Sin ella nuestras lenguas
serían vanos apéndices
y los cuerpos carroña
para las hambrientas aves
que devoran nuestra carne como fresca
cuando ya no estamos ,
quizás nunca estuvimos
pero este sabor a tierra y sangre
no lo puedo quitar de mi boca

Juan David Porras Santana