12 abr. 2015

PIENSAS EN QUÉ, MON AMI Y TE DIRÉ QUÉ PRIVA: ESENCIA O EXISTENCIA



                  
  Desmenuzando el último elemento que se colaba por el  resquicio de la duermevela, descubrió que todo lo vivido giraba en torno a una inversión en los planos de la existencia.
El misterio no era tal, simplemente su inquebrantable resistencia hacia la realidad,  había cedido a la aplastante existencia- 112 kilos- y a la informe esencia, el fruto de sus actos.
Embadurnado de esta revelación tardía, parecía como si un pote de pintura vaciado de pronto  hubiese hecho visible a su espíritu.

 Durante semanas había tenido pesadillas sobre sus familiares y relaciones más afines, todas de una manera u otra apuntaban hacia la desconfianza de éstos sobre él. Tenía que emprender una lucha titánica para lograr la aquiescencia de sus padres. En cada batalla épica lo conseguía pero como un ritornelo al mejor estilo de paganini , cuando con dificultad conciliaba el sueño, se repetían oníricamente situaciones dónde se ponía en tela de juicio, la verdad de sus afirmaciones.

El engendro de todos los horrores.

 En un principio pensó que se trataba de un reflejo del inconsciente sobre lo que acontecía, en su país, Venezuela, sumergida como estaba desde hacía 16 años en el más absoluto caos. Gobernaba, la barbarie y la trapacería.

 Aun esta situación casi le era indiferente en el consciente –justamente pensarán los freudianos-  ibas acumulando toda esa mísera situación en el inconsciente. No compartía tal teoría, sólo va al subconsciente lo que la conciencia no puede aceptar y en este caso, esta clarísimo el origen del mal: los venezolanos nos creemos tales, de una manera melodramática,  somos los cantantes de una opereta, de dudosa creación  y pésima dirección.
Pensaba, simplemente coincidía una necesaria crisis nacional con la crisis personal que tanto lo aquejaba.
Pero el formaba parte de aquél mediocre elenco , por lo tanto habría que empezar por allí  , era como sus compatriotas un derrotado, abatido personaje que no hacía nada – más allá de un resistencia pasiva sin causa- para cambiar , para salvar a su circunstancia y poder salvarse él , parafraseando a Ortega y Gasset .

Se confortó pensando que hacer algo en contra del régimen era un suicidio pues no se sabía que queríamos cambiar y no teníamos un líder que condujera la posible causa.

De pronto pensó, cierto, pero en mi individualidad puedo ser el líder de mi causa.
¿Cuál era la causa? Que le creyeran   sus seres queridos y afines, sin tener que usar en cada oportunidad todo aquel armamento, recursos tácticos y logísticos para convencer en el fondo solamente a sus padres de que era un hombre de bien ¡Qué triste existencia, sin esencia!

 De pronto, Voila , obviamente el primero en no creer en sí mismo era él , de allí que en la duermevela ese estado entre la consciencia – que priva – y la inconsciencia, su ser le estaba gritando , suplicando , utilizando a los terceros y sobre todo a esa obediencia a la cual se había sumido en la niñez  y desafiado en la adolescencia y la juventud – sin ningún resultado – que reconociera de que  él en sí mismo se consideraba un falso y todo aquel andamiaje onírico no eran sino las mismas estratagemas usadas a lo largo de su vida para enfrentar la realidad de que era un hombre mediocre , de dudosa valentía , y que era insoportable la gravidez de su ser para sí  .

  Paladeo entonces  el existencialismo sartreano “El ser del hombre se distingue del ser de la cosa porque es consciente”   y su búsqueda de la existencia había fracasado porque la antecedió  a la de la esencia. Tenían razón sus padres – de allí primeros inquisidores -  maestros, profesores, seres afines. Creyó en la obra que le tocaba ejecutar antes de tenerla en la cabeza, y sin ser propiamente suya .

Qué proyecto de vida podía tener al igual que sus compatriotas venezolanos. En nuestras testas no prefiguramos, por el contrario damos por descontado tal requerimiento y pensamos que existe lo que en potencia está en nuestra mente,  mayor entelequia, rotundo fracaso.

Sus últimos diez años habían significado cambios, sí, pero los mayores estaban por venir.

Se había creído un músico en potencia, un poeta en potencia, ejecutó pensando que era existencia, cuando realmente solo era esencia  porque al igual que su país pensaba que esto era suficiente.
Recordó entonces  a su padre quien le preguntó en una oportunidad, hijo, la semilla de un mango de bocado, es un árbol de bocado en potencia, a lo que inmediatamente  contestó,  sí  y su padre amablemente le ripostó no, para que sea un árbol no basta la simiente y tu pensamiento positivo que al sembrarlo ya anticipas al frondoso árbol  y sus frutos que cuelgan olorosos, deleitables. Son cientos , miles de factores tienen que coincidir – tierra , clima , cuidados, luna, los imponderables  ….- para que se convierta en el árbol que tanto anhelas.

Yo, Venezuela, mis compatriotas tenemos que prefigurar y hacer todo lo necesario para que eso – que todavía no sabemos- se convierta en esencia y de allí en realidad.

Mi personaje, hoy está agotado, las pesadillas lo destronaron. Ah pero respira más acompasadamente, entiende que debe convertirse en esencia para llegar a lo que asombrosamente daba por descontado desde que tuvo uso de razón, la existencia.
Cartesianamente creyó que bastaba con aquel pienso luego existo, la clave está en: piensas en qué mon ami y te diré si priva, la  esencia o existencia.

Juan David Porras Santana