30 mar. 2015

VERDAD Y REALIDAD

Ayer , en un diálogo productivo introduje este tema que hoy amplío para ustedes . La historia aquí narrada es absolutamente cierta.

                                                 

Estando joven me empecé a enfermar con frecuencia. Los médicos no encontraban la causa  y repetían lo mismo: usted no tiene nada Porras.
Empeoré y me vio el Dr. Muci – Mendoza y luego de largos y tediosos exámenes, dibujó en su cuaderno de notas un Iceberg, indicándome que lo que sobresalía de la superficie del agua era la conciencia y lo sumergido que   triplicaba su tamaño,  era el inconsciente y allí estaba la causa de mis males. Me refirió a una Psiquiatra, alumna suya en la que confiaba plenamente.
No habían transcurrido diez minutos, cuando  entré en su consultorio me hizo, el examen clínico, llegando a la conclusión de que yo era esquizofrénico. Recuerdo su frase lapidaria – los esquizofrénico se paladean: APENAS USTED ENTRÓ SENTÍ EL SABOR DE LA TERRIBLE ENFERMEDAD MENTAL - Estamos hablando de unos 30 años atrás. La Dra. me tranquilizó . Dándome palmaditas  en el hombro  me dijo: Porras está de suerte, se encuentra en Venezuela, el Dr. Segundo Mesa proveniente de Cuba, y acaba de descubrir un método científico para detectar la esquizofrenia, y su grado de desarrollo. Además tiene la cura, un invento revolucionario cubano,  una proteína – y pensar con la falta que les hace a los pobres cubiches- que se llama  INTERFERÓN.  Necesitamos tomarle una muestra del líquido cefaloraquidio mediante una punción lumbar y macroscópicamente con un reactivo nos ratificará mi diagnóstico clínico y las dosis de la droga milagrosa cubana que le vamos a suministrar.  
No dije nada y me fui a la mañana siguiente a la Clínica Ávila, dónde un neurocirujano me realizó la indicada punción lumbar. Inmediatamente me incorporé y cuando estaba cancelando en caja, casi me desmayo, una amiga que me había seguido – oliéndose algo raro- me auxilió y me llevó a la casa de mis padres en Santa Marta  – yo vivía en aquel entonces en Caraballeda- . El médico había astillado la columna y por allí se perdía líquido, produciendo una descompensación  que me tuvo postrado en cama durante tres meses.
 Abatido y arrastras, a los tres días  fui a buscar los resultados con mi madre, la Dra. la recibió con el notición: su hijo es esquizofrénico  y debemos comenzar el tratamiento ya.   Mi madre empezó a llorar a moco tendido, de inmediato le dije mamá, vamos dónde el Dr. Muci, dos pisos más arriba  en la misma clínica.
 Cuando le conté al Doctor   lo sucedido  de vaina también se desmaya. Grito enfurecido: mi alumna creyendo en brujos cubanos .  Si tú eres esquizofrénico,  lanzo por la ventana mi  título de médico.
Ya más calmado se puso a conversar conmigo sobre lo que era la medicina Cubana y las de la otrora  U.R.S.S . Me contó su propia experiencia, cuando llamado por las autoridades del régimen Castrista por una epidemia indetenible de conjuntivitis –siendo Muci una autoridad en la materia-, descubrió que en la isla, no habían especialistas en el área oftalmológica, cosa que le sorprendió , hay que recordar que en aquel momento Cuba gozaba del prestigio de ser uno de los pocos países del tercer mundo en haber alcanzado un alto nivel en medicina al acceso de todos . Mentira podrida, pudo constatar al entrar en las entrañas de la bestia que aquello era una fachada como los montajes que utilizan en los western italianos, un caparazón les das una patada y detrás no hay nada.
Investigando denodamente halló que el brote epidémico tenía su origen en la falta de ingesta de vitaminas del complejo B por parte de la población, se organizaron distribuciones masivas del medicamento y santo remedio. Fidel y el régimen quedo en eterno agradecimiento en nombre de la Revolución y el Pueblo cubano  con el ilustre médico venezolano por su encomiable labor.
Hoy nuestro gigante de la medicina interna es enemigo de Cuba por denunciar, la incapacidad de sus galenos, mal y anacrónicamente formados que sirven al país en las misiones de Barrio Adentro.
Me refirió a una psicóloga, la Dra Laura Moleiro  que con la participación del Dr. Salvador Mata Y Rómulo Aponte me diagnosticaron bipolaridad en grado medio, y mediante antidepresivos, mucha laborterapia – echarle un camión de bolas al trabajo- bueno exagero un pelo- no sé que es echarle bolas a nada- y algo de terapia cognitiva, me permitió salir adelante y cosechar algunos logros que me hacen sentir medianamente satisfecho, todavía hay camino que recorrer- eso espero y aspiro-,.
Han pasado 30 años y si bien es cierto soy maníaco –depresivo, estoy mejor que nunca – y miren que he pasado por todo-  . Eso sí le meto al loco pero al estilo venezolano o mejor como decía Dalí: yo soy un loco que sabe que no está loco.
Todo esto viene a raíz de un diálogo de lo más interesante que surgió de una poesía mía , dedicada a una amiga que para mí representa el misterio – la he visto una vez y algo obnubilado por su belleza y los vapores etílicos-. Le comentaba a la amiga en cuestión que una neurótica, gran amiga, me decía que mi  problema central  era que yo me resistía a aceptar la realidad. Realmente ella se autocalificaba de neurótica – yo nunca la vi, comiendo pupú- pero si le metía al tosti como decimos en Venezuela   y le recordaba a mi misteriosa amiga- según ella el misterio me lo inventé yo -  una frase cojonuda de Neruda que dice: “Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce".
Todo ello posiblemente para adentrarnos en el tema más espinoso del Ser humano:
 ¿Qué es la realidad? no puedo dejar de pensar en el genial poeta español que nos dejó este inmenso poema de dos versos
¡Cuán extraños los dos con nuestro instinto!
 …De pronto, somos cuatro.
       Juan Ramón Jiménez

Juan David Porras Santana