11 mar. 2015

LE CLAVO UN ALFILER AL CORAZÓN DE JESÚS






A las mujeres que como yo
conocieron precozmente el amor


Dinástica pléyade  frente a ÉL
¡Oh placer adormecedor de los equinoccios!
Mentiras urdidas para espantar al placer
Sabe  ÉL que tú y yo  nos comunicamos
en las dilatadas noches  con  susurros
que hemos pecaminosamente  acurrucados
invocado a Luzbel,  una y otra vez
La que todo lo sabe, la del aquelarre
odia nuestra  expuesta forma de ser
El planeta oscuro que detrás de la Luna
nos sirve  de paraban, ya no está

Flor carnívora, mi abejorro  sobre ti se posa
Desencarna y vale el primer alfiler  que penetra
hondo, en el todavía tibio corazón de Jesús
Lloramos desconsoladamente, descubiertos
su mano santa empuja nuestras manos sobre ÉL
nunca olvidaremos que pecar sangra
nunca olvidaremos a la morbosa mano que nos guía
nunca olvidaremos  nuestras temblorosas manos
nunca seremos aquellos niños
de sangre verde, amarilla
Ahora y siempre  seremos
roja sangre de toro
que brama en el atardecer

Juan David Porras Santana