17 ago. 2015

SIGILOSA MANSEDUMBRE




“Hago mi camino cansado y polvoriento,
y detenida y dudosa queda tras de mí la juventud,
que baja su hermosa cabeza y se niega a acompañarme”.

Hermann Hesse



Carnicería que quiere ser apología
de mi postura indiferente
Los vastos espacios
dónde se agolpa la sangre
y todo reverdece
Quería volver a ti
mi inclemente solar
de arcilla, huesos y acentos
Trepadora la palabra repta
para hacerse delatora de su preñez
Cargada la sierpe
ahonda en los pantanales,
está ávida, emponzoña

Se defiende está vieja
y amenazada de muerte,
nadie la quiere
No recuerdo el camino
para llegar más allá
de dónde nada hay
Se repite enroscada
sobre sí misma,
no quiere huir , está cansada
Los niños la toman
como si fuese una víbora de goma,
¡Cómo duele!

El respeto es el arte de vivir riendo
y que te tomen en serio
Tus ojos celestes me dicen
que quieres que te deje un secreto
tómalo de mí, en carne viva ,
para ello hay señales en el camino
insinuaciones que te encienden
en la noche cuando sola
te das cuenta pese a tu juventud
que hay tanto placer que busca la perfección
más allá de los sentidos,
sí asúmelo ¿ valdrá la pena matarla por la cabeza?
O dejar que decante
en cada tercio amputado, sus secretos

Juan David Porras Santana