3 ago. 2015

LA DEIDAD EN EL MUNDO REAL, ES LA MUERTE





Pero que todos sepan que no he muerto;
Que hay un establo de oro en mis labios;
Que soy el pequeño amigo del viento oeste;
Que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.
Federico Garcia Lorca


La muerte me seduce, recordándome,
cuando naciste  la ceniza de la penitencia
en tu frente , atestiguó que vendría por ti
Cuando fueras más feliz, momento de partir

Nunca cuando tu duelo era sempiterno
Cuando la inmensa constrictora de la pena
triturase tus huesos y quebrara tu cerviz
Nunca , jamás, para que darte descanso eterno

Si la vida es para sufrir y gozar
Nunca esa línea recta al tansfinito ser
Tus caídas son mis placeres
Tus rutilantes fracasos  la sangre negra
que estimula las gónadas del creador
para seguir intentando el hombre - Dios
Siempre que se sienta culpable
por el pecado original y el orgiástico Edén

Murmullo  en el Convento de los Cartujos
El camino circular para contemplar a Cristo
Inconducente, es polígono de infinitos lados
Que sugieren que Dios no es omnipresente
Es preexistentemente fatal al mundo ideal

Pero Tú, muerte, entidad sibilina
Eres la Diosa del mundo real, he sentido
Tus largos y cálidos brazos y tu promesa,
no habrá más allá que las transgresiones
que haces acá , no hay resurrección
ni siquiera las seniles reencarnaciones
sólo  tu espíritu, tu entelequia que vaga
EN LA NADA DE TUS VERSOS

Juan David Porras Santana