18 ago. 2015

LA TIERNA ADOLESCENCIA DE LUCRECIA






Caballos persas, tu cintura abruma
Tanto tiempo un témpano de miedo
Entre mariposas amarillas y Escandinavia
Eres imperturbablemente María Magdalena
Silba el reptil de la deleitación a tu paso
Se arma el escorpión de veneno obsceno
Muerte, escándalo, sándalo y  péndulo
Son las noches que te prometió  la sibila

Tu presente inquieto te configuró para los grandes
Siempre supiste por su calzado, de quién se trataba
Tu crueldad tenía que ser superada por sus vicios
Aquellos viejos infestos, llenos de fungiformes
malformaciones que querían de ti , lunar en la mejilla

Vertedero de faraónicas proporciones, niña indiferente
Provocaste la diáspora de los Snuff y tus legiones se adueñaron
Todo te fastidia eres irreconciliablemente glacial, abúlica gata
Nunca nadie nació con tanta claridad meridiana para la ruina

Juan David Porras Santana