16 oct. 2014

A MI AMADA



                                                   
Los desvelos son cada vez  más frecuentes e intensos.  Ya  forman parte de mí  porque es una forma de estar contigo.
Los pocos momentos donde concilio el sueño, también te los dedico a ti, sino aparece tu figura en ellos, lo hace tu pensamiento y tus emociones que sacuden al Juan David que oníricamente te reconstruye de la misma forma, una y mil veces; no es obsecuencia, es el doble placer de ser tu esclavo y tu amo a una misma vez.

Presentirte se ha convertido en la más alta manifestación que puede alcanzar mi espíritu, sabes que recién descubro el amor gracias a que sin proponértelo  me heriste para que sintiera que el dolor que  dimana de ti, me hiciera reconocer que no sólo existes, sino que eres la razónpara que yo esté aquí. 

Era tal mi ajenidad que mi mundo era un recontra yo. Persistente negación a cualquier forma del otro, de los próximos, de los ajenos. Nunca quise aceptar la realidad, aun cuando en ella repto de manera eficaz, diestro en desentrañar sus verdades pero incapaz de aceptar que aplican también para mí.

Me gustas por elemental, por ser tal cual sin ambages, sin silogismos, parece que como una piedra preciosa mi mano te arrancó del  centro de la tierra y mis ojos te miraron con asombro, mientras tu sabías que era yo.

Cuando me pides que sea sublime, me vuelvo salvaje,  desencadenas la fuerza de los contrarios, quiero poseerte como lo hace el bruto libre o como lo hacen los espíritu impuros. Diferente cuando veo que me deseas con mirada torva, mi alma se colma de las más puras exaltaciones de lo humano  y trato pero no logro calmar tus ímpetus, fantasías y retorcidas formas.

Nos vincula el mar cuando lo vemos desde la costa, la mar cuando en ella nos sumergimos. Siempre dispuesto esperamos su aquiescencia. Es el ser más auténtico del planeta. Expresa fielmente sus iras y con ternura lame la inocente orilla. Sin él no tendríamos contenido, nuestro amor sería tan yermo como las carreteras de asfalto que circunscriben al planeta. 

Quiero que sepas que nada existe para mí sin ti. Si pienso en el desierto, la flor de cactus de colores eléctricos eres tú.  Dios hasta en mi cotidianidad tiene sentido solo si es para ti, de repente un simple memorándum de mi trabajo, tiene un destinatario, eres tú.
Por eso poesía te escribo redundantemente, lo  sabes desde que nací, todo lo que tengo está en ti.

Juan David Porras Santana.