9 jun. 2014

LA TIERRA PROMETIDA



  "Si nos volvemos hacia una realidad más grande,
es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino.
La hegemonía del macho ha llegado a su fin.
Ha perdido contacto con la tierra".
Henry Miller.

Soy mi verdugo y tú, mujer
la vida después de la muerte
Lo sé hace tanto tiempo
Que mi alma es un muro de hiedra
Tengo musgo y limo en mi lápida que reza:
“Reinó en su imaginación,
resucitará cuando ame a una mujer”

Es tu tiempo, sí, el que te arrebatamos
Vuelve a ti crecido y con la comprensión
que sólo el habernos sufrido posibilita

Un diluvio que todo arrasará se aproxima
No hay Arca de Noé para escapar 
Es necesario un nuevo orden
Que partiendo de la mujer
Nos humanice hasta que nuestros pies
sean raíces que penetren a la madre tierra

Nos daremos cuenta
de lo etéreo que fuimos
De la inconsistencias
y lo absurdo de nuestras acciones
Que las mujeres justificaban
haciéndonos niños
Cuando la verdad
es que habíamos perdido el camino
Nos creíamos audaces por ellas
y cuanto miedo escondido
¡Dios creamos el erotismo!
Y lo convertimos en pornografía!
Son tan humanas que nos hacían creer
que eran mujeres harto complacidas
cuando no pasamos de narcisos masturbados

La política, nuestra hacha de guerra
que como un boomerang nos decapitó
Posiblemente nunca sabremos
quién subvirtió el orden original
Sospecho que la mujer quiso jugar
Y nos endiosó
Les ruego en esta oportunidad
Que como nos traen al mundo
Recuérdennos siempre que en lo humano
Está la gran y única verdad de la existencia

Juan David Porras Santana