19 jun. 2014

EL NOCTURNAL



                                  A María Belén García

La garza mulata anticipa la noche
Su canto gutural es el sobresalto del manglar
El leopardo se despierta
con la bóveda celeste a cuestas

Yo atravieso las puertas  batientes
que me separan de  la gravidez nocturna
La noche es todo lo que prohíbe el día
Cuando en ella caminas puedes sentir
La oscuridad y la calidez  del vientre materno
La cierta y artera levedad del celaje del gato
El presentimiento de la mujer de mujeres
El atisbo del verso que solo revela el nocturnal

Insinuaciones que se quedan en eso
Premoniciones que se hacen realidad
No esa noche  sino las que  en deja vú
hacen retruécanos con la memoria

Soy hijo dilecto de la noche
Como lo fueron mis padres con oropeles
Mientras las mías son como las del búho 
Como las de la esquina de la barra
dónde Joaquín Sabina se ponía a la orden
de mares, mujeres, terruños, endecasílabos
demonios, disonancias
de su microcosmos de música y literatura

La misma esquina que en esta latitud
dónde solo o acompañado yo jugueteaba
con una abandonada dama a toque de bongó
y el látigo del contrabajo empujaba mi lengua
lacerando la garganta de la lujuria

Noche de aquellos momentos idos
Y regurgitados en la menos esperada de todas
Sabían que la historia se hace de noche
Y se escribe de día, por eso pierde tanto
Porque la noche se hizo como la gran excusa
Para aceptar los desvaríos, las alucinaciones
Únicas fidedignas versiones de lo ocurrido
Por lo cual podemos repetirnos ad libitum
todos los días

Juan David Porras Santana