11 oct. 2013

LOS JUEGOS INOCENTES DE LA VIDA Y DE LA MUERTE



   Hace 30 años dejé el arte o por lo menos la tentativa de que mis versos y ejecuciones guitarrísticas lo fueran.  A este largo período –largo en la vida de un hombre- lo he llamado paréntesis lo que no es verdad, había fracasado sin que nadie se diera cuenta, simplemente colapsé.

  Alternativamente – posiblemente precaviendo la cercana derrota- me había dedicado a la vida empresarial y tuve éxito. Descubrí la magia de las finanzas, de los proyectos, de trabajar junto a la gente, lo que hizo que mi fracaso se convirtiera en una simple decisión fallida.

  Mentira podrida  adentro de mí, muy adentro se gestaba una erupción que se produjo  hace 10 años donde de pronto quería cerrar todos los círculos que a lo largo de mi catatónica vida había dejado  sin concluir: mi carrera universitaria – soy geógrafo – pasando por una maestría -MBA- hasta regresar a lo que había enterrado más profundamente : la poesía y la música , la primera hace 2 años y la segunda hace apenas 6 meses.

  He de decirles que son los 10 años más plenos de mi vida  a pesar de que la causa      principal del “ paréntesis " es la enfermedad maniaco- depresiva  y ésta  no es curable .
  La he tratado con éxito con medicamentos, laborterapia y terapia cognitiva.

  Hace 5 años  sufrí de cáncer linfático, el cual tuvo remisión gracias a la quimioterapia  y radioterapia – estaba en grado 1- y a la convicción de que no podía morir sin cerrar    los círculos.

  El otro acontecimiento doloroso en esta etapa de plenitud fue la muerte de mi padre, mi mejor amigo como él también solía decir , ocurrida hace 3 años , sobre todo por lo cruel de su enfermedad , sufrió mucho.

 Él fue  unos de los grandes pensadores de Venezuela, un filósofo a carta cabal pero sobre todo un hombre mundano, lleno de vida, un galán con el sentido más fino del humor que he conocido. Nunca aceptó la muerte, ni en los estertores finales de su dolorosa agonía. Luchó, luchó, pienso que no se enteró nunca de que estaba muriendo, no lo aceptó, siempre me decía dándose por desentendido: ¿y cuál es la solución Juan David?

A estas alturas se preguntarán ¿Juan David  y a cuenta de qué viene toda  esta perorata?  Amigos, porque hoy cumplo 58 años de edad y a diferencia de lo que versaba  mi amado poeta César Vallejo  les digo : ¡hoy tengo ganas de vivir corazón! .


Gracias vida, gracias muerte, gracias familia, gracias amor y gracias amigos.