12 oct. 2013

LA MARAVILLA DEL MERCADO PERSA


No nos atrevemos a decir una verdad a gritos:
todo funciona  misteriosamente gracias al mercado 
Dejamos de ser animales cuando deseamos, 
qué salto cuántico de la necesidad al deseo

Es el hueso que sube al firmamento en Odisea 2001 en el espacio,
sólo Kubrick lo podía  plasmar
Millones de años lleva el reino animal sólo necesitando
y en el valle del Ribs todo está intacto 
Nosotros en apenas 10.000 años transformamos la Tierra
al punto que las estrellas la desconocen
Desear el verbo prístino que tanto he buscado, 
mi poesía con él será escrita, 
por eso es mujer
Desear es codiciar, 
Ya nuestros hijos nacen con los ojos abiertos para desear lo que el otro tiene

Ése es el eslabón perdido, la explicación de todas las civilizaciones, 

sobre sus cimientos se construye el futuro 
¡ oh qué horror! Estamos perdidos, 
no, lo estábamos, 
Ahora sabemos que no desear es pecar
contra el presente, contra la trascendencia,

contra ti , contra él , contra todos pero sobre todo contra mí, 
así se inició la historia del hombre


Cuándo la madre Teresa de Calcuta desea erradicar la pobreza
está siendo egoísta  y codiciosa

No quiere una parte sino el todo

Cuando Bill Gates  quiere que todo niño africano tenga una computadora está codiciando,

 está acariciando un sueño 
como lo hace la frívola que acaricia a su gata 

mientras compra un inmenso y perfecto diamante




Queremos todo lo que no tenemos
y cuando lo tenemos ya no lo queremos

Ningún evento del ser humano resiste la prueba infalible del mercado

lo escaso es caro, lo abundante es barato
¡Cuánto dio Fausto por la inmortalidad! 
el alma 

¡Cuánto se paga por los últimos atunes rojos del planeta!
¡Cuántas vidas y desgracias pagará Fidel Castro para ser Fidel Castro!
¡Cuántas oraciones está dispuesta a pagar Santa Teresa  por la pobreza,  la soledad y el silencio!
las que sean necesarias 

La humildad es un recurso fantástico para esconder la codicia,
Cada acto del ser humano persigue un fin sea éste altruista o atroz,
Por eso aquello usado por santos y demonios de que el fin justifica los medios 
Y como hemos visto no hay fin definitivo, pronto será sustituido por otro,
Así pensó Juana de Arco y el monstruoso Adolf Hitler
¡Entonces estamos condenados al entender que el deseo construye y destruye!

Sólo los valores de supervivencia y de trascendencia
podrán configurar al yo para la prevalencia 

Juan David Porras Santana