8 dic. 2014

LA MAREA DEL AMOR


                                                                      Gracias por la fotografía Abder Azog 

                                           EXORDIO A  MIS AMIGOS LECTORES

Mí apreciado lector si has leído mi dos últimos poema: EL TEATRO DE LA EXISTENCIA Y  PIE EN TIERRA MI ALMA EN TI, los mismos forman parte de una trilogía que culmina hoy con el poema LA MAREA DEL AMOR. Encontrarás que en ellos se plantean los tres problemas fundamentales más frecuentes en los hombre pero creciendo rápidamente entre las mujeres: El aislamiento; el onanismo  y  la sustitución del amor por estas dos prácticas. En el último poema seguro estoy de dar respuesta a tan doloroso, desgarrador y aniquilador problema.
Quisiera recomendarles encarecidamente que alquilaran o comprasen dos películas que son decisivas sobre los temas en cuestión: Shame del genial director  Steve McQueen  y Don Jon de Joseph Leonard Gordon-Levitt , joven actor, director y productor estadounidense. Fáciles de encontrar.
Con la mayor pretensión y audacia me atrevería a decir que si las películas o los poemas, o ambos no les dan luces sobre la problemática, es que estoy como decimos en Venezuela,  miccionando  extrarecipiente o más criollo, meando fuera del perol. Mi mayor aprecio, sé que son pocos pero SON, como decía Vallejo en sus Heraldos Negros.


Su amigo Juan David 


                      
                         A Maricela Arrellano Rosales 


Solipsismo en la catedral del YO 
Imágenes devoradoras de hombres 
El artificio de fingir que el placer es amor 
Manuela  y Brandi Love son incondicionales 
Nada como  un Kleenex 
y volver a dormir solo en la cama

Recibo más de lo que quiero y puedo 
Sólo en mi cama
quiero putas  electro frenéticas 
Eso sí con cara de gente decente 
Tengo que darles durísimo 
para que digan: “buena cama”
Yo toma el control  y le exige a Manuela 
que se trague el monitor 
Neurótico , no reconozco mi discapacidad 

Ayer ya  no estaba solo, estaba  con saudade 
Es como fumar la droga de los Dioses 
Por fin bajé la guardia y sentí nostalgia del amor 
Un ir y venir del sentimiento como cantaba mi papá 

Sentado en el rompeolas, la marea no cesaba 
yo tampoco, ella, no sé quién, se me acercó
Nos miramos conectados
por los periodos de excitación y calma  de la mar
Me perdía en ella y ella en mí, entonces sucedió 
No copulábamos,  por vez primera para mi 
La mujer no era una Diosa. 
le estaba haciendo el  amor 
Tan lento, tan síncronos
como  los alcatraces que sobrevolaban 
nuestras cabezas que se hicieron espuma
con la marea 

Juan David Porras Santana